Abogacía multidisciplinar orientada a las personas

Publicado el 15 octubre 2019 por Marta Sánchez
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Víctor Martínez López, de 46 años, nacido y residente en Murcia, está casado y tiene dos hijos, de diez y cinco años. Se licenció en Derecho, aunque durante la carrera no pensaba en ejercer la abogacía. Fue a partir de su experiencia en el ámbito empresarial que llegó al ejercicio, asesorando a empresas, profesionales y startups. Estos clientes le pedían que siguiera llevando sus asuntos cuando estos llegaban al foro judicial. Durante todo su proceso de evolución profesional, Víctor adquirió una serie de habilidades en oratoria, persuasión y negociación que le resultaron muy útiles en los juzgados.

Durante varios años, Víctor trabajó en el sector de la publicidad y después en el del marketing online en el ámbito creativo. Su condición de Licenciado en Derecho le llevó más tarde a hacer asesoramiento jurídico de empresas y profesionales del sector publicitario y de marketing, lo que le fue llevando al sector jurídico en una transición gradual y natural. Como resultado de su especialización, fundó el despacho unipersonal Víctor Martínez Abogado en 2013. En él ofrece un trato directo y personalizado a sus clientes en distintas áreas.

Comenzó su andadura especializado en el derecho de internet, nuevas tecnologías, y propiedad intelectual e industrial. Pronto incorporó lo relacionado con el derecho del consumo y la protección de datos y poco después tomó relevancia en su despacho el derecho de familia, en especial todo lo relativo a procesos de separación y divorcio. Además, en 2014 nació su hijo Mario, que tiene síndrome de Down, y trajo consigo una nueva especialización “natural” para el despacho: el derecho de la discapacidad, que es todo un mundo y en el que Víctor sigue aprendiendo y compartiendo.

Victor, llevas más de veinte años dedicándote a la comunicación, las nuevas tecnologías e internet, ¿cómo haces para mantenerte siempre actualizado con las nuevas informaciones en un sector que evoluciona a pasos agigantados?

Estos temas siempre me han interesado. La tecnología me gusta y me interesa como usuario y como profesional, y ya sabes que cuando algo entra dentro de tu universo de intereses es más fácil estar al día. Evidentemente, es difícil estar siempre actualizado, pero procuro estarlo.

En mi caso me ayuda el haber sido profesional en ambas caras de la moneda: la producción de comunicación y marketing en web, redes sociales, etc. Y ahora, en el ámbito jurídico de la reglamentación de esos mismos espacios y plataformas. Pero no se deja nunca de aprender y, casi tanto como el saber, es importante ser conscientes de lo que se desconoce. «Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro», decía Descartes. Y creo que esa es la actitud necesaria en lo que a tecnología e innovación se refiere.

¿Qué parte de tu equipo de trabajo es esencial? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

Como mi despacho es unipersonal, resulta imprescindible crear un equipo de trabajo. En mi caso cuento con una red de profesionales “partner” del despacho que incluyen a otros compañeros abogados independientes, que me apoyan en aquellos campos en los que necesito aportación de ideas o contrastar experiencias, así como otros profesionales desde procuradores hasta peritos especialistas, pasando por traductores, para dar la mejor respuesta a los clientes del despacho.

Si hablamos de equipo en sentido técnico y tecnológico, evidentemente resulta esencial el equipo informático, ordenador de sobremesa y ultraportátil, todo bien sincronizado con el móvil y con la nube, para poder solucionar cualquier gestión puntual en cualquier momento, aunque sea fin de semana o vacaciones.

¿Cómo puedes explicar qué es la propiedad intelectual y en qué espacios se desarrolla hoy en día?

La propiedad intelectual es el derecho que se ejerce sobre todas las creaciones originales literarias, científicas y artísticas. Es un derecho complejo, más complejo que el homónimo de propiedad sobre otros bienes materiales, muebles e inmuebles.

El derecho civil tiene una concepción muy patrimonialista y parte del derecho de propiedad para regular estos otros derechos, pero pronto vemos que cuando se trata de bienes inmateriales, como las creaciones de todo tipo, surgen peculiaridades como los sistemas de explotación o la propia caducidad del derecho para permitir que los países tengan un dominio público cultural en sentido histórico.

Hoy día, la propiedad intelectual está por todas partes: las industrias culturales son muy, muy potentes; y sobre todo visibles (desde la última serie de Netflix hasta nuestro podcast favorito que nos hemos descargado para escuchar esta noche). Y generan nuevos retos y conflictos a los que el mundo del derecho debe dar respuesta.

¿Cuál es la diferencia entre propiedad intelectual y propiedad industrial? ¿Cómo asesoras a tus clientes en propiedad intelectual y propiedad industrial?

Aunque ambos son derechos de tipo abstracto e inmaterial, tienen una regulación muy diferenciada. La primera se refiere, como hemos dicho, a las creaciones originales de un autor (de cualquier disciplina). La propiedad industrial, sin embargo, se despliega sobre las marcas y patentes, y por tanto su ámbito de actuación es el de los proyectos empresariales y profesionales y la difusión y desarrollo de dichos proyectos en el mercado, si hablamos de marcas, y en el de la protección de la invención y la innovación, si hablamos de patentes.

Precisamente estas áreas son las de mayor apertura geográfica del despacho. No es muy habitual que surja llevar un divorcio en otra comunidad autónoma lejana, pero registrar marcas o llevar una reclamación de propiedad intelectual o industrial sí: los clientes encuentran el despacho por Internet y confían en mí para que les lleve estos asuntos.

Como en el resto de temas, intento ser conciliador y asesorar con honestidad al cliente, primando el acuerdo y la solución más sencilla posible. No son pocos los pleitos que he evitado llevando a cabo una negociación en favor de mi cliente y, en sentido contrario, también he conseguido que triunfen reclamaciones por alguna infracción sin llegar al juzgado. Cada caso es un mundo y hay que conocer la ley y cómo funciona el sector.

Poniendo la ley al servicio de las personas

Víctor Martínez López ha ido ampliando sus especialidades como abogado según ha ido andando su camino en el ejercicio de la abogacía. Esto le permite ofrecer una amplia cartera de servicios a sus clientes. Desde el Derecho Civil y de Familia hasta el Derecho relativo a las nuevas tecnologías, pasando por la Propiedad Intelectual, la Propiedad Industrial, lo relativo a marketing y publicidad y lo referente al tratamiento legal de la discapacidad. El carácter cercano, empático y mediador de Víctor es su sello distintivo y lo que hace que los clientes busquen en él la evitación de conflictos y pleitos, usando las leyes para llegar a acuerdos beneficiosos antes que como herramienta para provocar una batalla legal.

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