Alisando los Pirineos: traducciones entre el francés y el español

Publicado el 3 diciembre 2019 por Marta Sánchez
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Christelle Coffournic nació en la Bretaña Francesa, es hija de de padres franceses y desde que estaba en el instituto quería ser traductora. Cuando ya de adulta logró ser bilingüe, se formó para esta profesión y a día de hoy vive su sueño y aprende de muchos ámbitos de conocimiento que no hubiera imaginado. Aprende localizando la traducción dentro del mismo idioma (no es el mismo español en España que en Chile ni el mismo francés en Francia que en Canadá). Le gusta leer las argumentaciones de abogados, los testamentos, las tesis… y algo menos las explicaciones técnicas sobre herramientas, aunque aprende el funcionamiento de muchos sistemas y aparatos.

Christelle es traductora jurada autónoma desde hace 11 años, tras haber obtenido una Licenciatura en Traducción e Interpretación. Suele trabajar en solitario, pero cuenta con colaboradores para dudas y revisiones y disfruta el trabajo en equipo que permite compartir puntos de vista, conocer otras perspectivas. Realiza traducciones sobre todo tipo de temas, pero tiene preferencia por los estatutos de empresas, las cuentas anuales y las actas notariales.

Christelle explica que el peor problema del traductor es la celeridad que exige el cliente en la entrega de la traducción, sin conocer la dificultad del trabajo y pensando que los traductores solo atienden su encargo. El número de horas trabajando es, piensa Christelle, quizá el aspecto menos positivo de su empleo.

¿Cómo acabó Christelle en la provincia de Granada? ¿Cuál es tu formación? ¿Qué te ha aportado a tu trabajo tu residencia en España?

Resido en Granada porque me casé con un granadino.

Tengo una licenciatura en Traducción e Interpretación.

Vivir en España ha sido fundamental para aprender a dominar el español. En la traducción no se trata de sustituir una palabra de un idioma por otra de otro idioma con el mismo significado. Hay palabras que no se usan, aunque el diccionario las dé por buenas, bien porque se usan más otras, bien porque en cierto país no se usan o porque son tabúes. Asimismo, hay que tener mucho cuidado con los falsos amigos: por ejemplo, constipado en español es resfriado y en francés, estreñido.

En la interpretación, vivir en España también me ha ayudado, ya que he adquirido vocabulario, fluidez, una buena pronunciación y expresiones adecuadas para cada situación. Hay cosas que se dicen en un país que pueden resultar una falta de tacto en otro. 

Podemos ayudar los clientes a no meter la pata explicándoles por lo bajo que no deben seguir en este sentido para no ofender.

¿Existe alguna diferencia en cuanto a las traducciones de particulares frente a las de empresa?

La única diferencia es el tipo de documentos.

Para los particulares, traduzco más actas de nacimientos, libros de familia, títulos académicos, notas, capitulaciones matrimoniales, divorcios, actas de defunciones, testamentos, poderes, jubilaciones, declaraciones de Hacienda, fes de vida, fes laborales, certificados de empadronamiento, informes de adopción, informes médicos, seguros, extractos bancarios…

Las empresas piden la traducción de sus estatutos, poderes, cuentas anuales, páginas web (de todo tipo de profesiones, desde el sector de la construcción hasta el de la oftalmología, el turismo…) catálogos, folletos, certificados de buena ejecución, facturas, nóminas, contratos entre empresas, contratos laborales, etiquetas de productos, autorizaciones de puesta en el mercado, documentos de importación y exportación, pólizas de seguro, certificaciones…

Trabajo también, y sobre todo, para agencias de traducción que hacen de intermediario entre el cliente particular o la empresa y yo.

¿Qué tipos de traducciones no juradas existen? ¿Cuáles son las más demandadas?

Las traducciones simples (no juradas) son traducciones que no requieren ser certificadas por un traductor jurado (aquí en España, nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación). Normalmente son documentos que no se presentan ante un organismo oficial.

Pueden ser cualquier documento como páginas web, folletos, catálogos, menús, programas de actividades, de fiestas, cartas (de recomendación, explicativas por ejemplo de un médico a otro, de un familiar a otro para herencias, incluso de amor o, peor, de desamor…), currículos… Pero realizo más traducciones juradas que simples y, en este caso, las más demandadas son las que he citado en la respuesta a la pregunta anterior.

Francia y España, un poco más cerca

Christelle logró trabajar de lo que soñaba cuando estudiaba en el instituto. El trabajo de traductora e intérprete le ha posibilitado asomarse a multitud de ámbitos de conocimiento. Sus favoritos tienen relación con el ámbito empresarial pero es capaz de disfrutar casi de cualquier texto. Residir en España le ha dado un poso más profundo que aplicar a la traducción y su considerable experiencia es una garantía de eficacia. Es, además, traductora jurada, con lo que tiene el aval del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

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Publicado el 3 diciembre 2019 por Marta Sánchez
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