Ayudando a sus pacientes a crecer y vivir nuevas experiencias desde la psicoterapia

Publicado el 23 junio 2020 por Marta Sánchez
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Serendipity Psicología es un Centro de Psicología situado en el centro de Getafe que nació desde la ilusión de sus creadoras, Vanessa y Alba. Ambas se conocieron en un máster. Alba cuenta con emoción como fue Vanessa la persona que la recibió y le presentó al resto de compañeros y compañeras de clase, además les tocó realizar unas prácticas juntas. Desde ese inicio empezaron a tener complicidad, ¿”serendipia” tal vez?

Eligieron la palabra “Serendipity” porque les gustó mucho el significado “hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”, eso es precisamente lo que sus pacientes les transmiten en terapia.  Ellas lo llaman “la magia de la psicoterapia”, cuando consiguen que esa persona viva aquello que le agobia como algo que a pesar de ser difícil le ha hecho crecer o generar nuevos aprendizajes. A menudo se refleja en una expresión que dicen las personas que hacen terapia “hacer un click”, esto significa un cambio en su forma de ver el mundo, por tanto, en su forma de comportarse.

Su proyecto nació hace unos años, cuando vieron como una necesidad establecerse juntas en un sitio y crear su propio espacio al tener una alta demanda de pacientes. Tienen una forma de ver la psicología común, siempre basándose en hacer sentir cómodo/a al/la paciente, ya que les parece su responsabilidad facilitar dicha comodidad para hacer terapia. Por ello, han creado dos espacios totalmente focalizados en que tanto la persona como la terapeuta puedan sentirse a gusto viniendo a terapia, desnudando sus emociones.

No obstante, todo su esfuerzo está dirigido a generar una atención de calidad, desde su inicio han tenido muy claras las bases de su proyecto: ofrecer terapias personalizadas y adaptadas a las demandas del/la paciente, usando siempre las técnicas que consideran más adecuadas para disminuir su prolongación en el tiempo. 

Alba Rebollo, se licenció en Psicología en la Universidad Complutense de Madrid en el año 2010, desde entonces no ha parado de formarse como profesional, ya que la Psicología le gusta muchísimo y le genera una gran curiosidad, escuchar las historias de sus pacientes e ir creciendo profesionalmente cada día con ellos.

Por su parte Vanessa Santaella, se licenció en Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid también en el 2010, y ha seguido formándose hasta la fecha, ya que para ella el trabajo de la psicología clínica exige estar en continua formación. Es necesario estar actualizado en los tratamientos y herramientas más eficaces para ofrecer la terapia más adecuada a cada persona. Ambas llevan trabajando como psicólogas general sanitarias desde hace 10 años en el ámbito privado.

Las dos han  ido siguiendo caminos paralelos, siempre han visto como una necesidad el irse actualizando. Sin ponerlo en común, ni ir tomando decisiones conjuntas han ido eligiendo las mismas formaciones: Comenzaron el máster de Terapia Cognitivo Conductual del Centro de Psicología Bertrand Russell, puesto que en aquel momento esta corriente llevaba años validada empíricamente, siempre les ha parecido importante ofrecer una terapia basada en la ciencia.

Posteriormente, decidieron ampliar el camino y eligieron la formación de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática en Psicoterapia Breve tanto en niños y niñas como en adultos y adolescentes, ¿por qué tomaron dicha corriente? Porque está pensada en reducir el tiempo de trabajo y aumentar la eficacia de la terapia. La última gran formación que han realizado es el Máster de Intervención en Trauma con EMDR. El EMDR es una técnica que les sirve para procesar experiencias traumáticas tales como abuso sexual, acoso escolar, divorcios…

Por otro lado, a medida que han ido creciendo han incorporado dos colaboradoras a su equipo. Cada una de ellas está especializada en distintas áreas con el fin de poder abordar más problemáticas. Les gusta reunirse un par de veces al mes para intercambiar herramientas de trabajo, solucionar problemas que puedan ir surgiendo y sobre todo para que ninguna tenga la sensación de sentirse sola, ya que su trabajo es muy enriquecedor, y compartir y conocer distintas perspectivas les ayuda en su crecimiento como centro, además de como profesionales.

Sobre todo, se nutren las unas de las otras de su experiencia como terapeutas. Trabajan con todo tipo de población: mayores, adultos, adolescentes, niños y niñas dentro del marco de la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia breve. Tratan todo tipo de problemas y trastornos. (véase página web)

A Alba le motiva que disfruta mucho haciendo terapia, le gusta escuchar, aprender y sobre todo poder ayudar a aquellas personas que lo necesitan. Hacer terapia es como realizar una labor de investigación: ir atando cabos, deshaciendo nudos, dar coherencia y orden a la información que les trae la persona a consulta para así poder ayudar a la persona a contarse su historia de forma distinta.

Es decir, de una forma coherente y ordenada, con las emociones ajustadas. El objetivo que ella persigue por encima de todos, es que la persona se sienta libre tanto de hacer lo que realmente quiere o necesita, sin sentirse culpable, como de poder dejar atrás aquello que podía haber sido y no fue, en definitiva, vivir con menos cargas mentales.

Para Vanessa no es solo un trabajo sino una vocación, por ello desde muy joven tuvo claro que se dedicaría a ello. Cada vez que trata a un paciente lo hace con mucho respeto y cuidado. Analizando y entendiendo qué es lo que necesita e intenta comprender de qué manera y cómo ayudarlo en el menor tiempo posible. En definitiva, disfruta mucho con cada terapia porque diariamente aprende y se nutre de cada persona que ayuda.

Integrando ambas perspectivas, sigue creciendo Serendipity como centro de cuidado de nuestra mental y emocional para fomentar nuestro bienestar personal, familiar y de pareja.

¿Qué fue lo que os motivó a fundar Serendipity Psicología para ofrecer atención psicológica a quienes lo necesiten?

Alba: Como explicaba al principio, después de licenciarme decidí hacer un máster en Terapia Cognitivo-Conductual, sitio en el que conocí a Vanessa. Casualmente fue la primera persona de clase que me recibió, ¿“serendipia” tal vez? En aquel máster estuvimos haciendo unas prácticas juntas y poco a poco fuimos estrechando nuestra amistad.

Siempre hemos tenido una visión muy parecida de la Psicología y hemos ido creciendo profesionalmente en paralelo. Nunca nos habíamos planteado montar un centro juntas hasta que nos dimos cuenta de que no solo teníamos la misma perspectiva de la Psicología sino también de cómo trabajar, por ello quisimos seguir creciendo juntas, pero esta vez de la mano.

¿Qué parte de vuestro equipo de trabajo es esencial para garantizar los tratamientos psicológicos que ofrecéis? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

El elemento que nunca debería faltar es la calidez humana, buscar siempre el entendimiento de la problemática que trae a la persona a consulta, la empatía y el no juicio, es decir no juzgar nunca el motivo de consulta, sino tener presente en cada sesión cómo ayudar y porqué esa persona ha acudido a nosotras.

Por otro lado, sentir el respaldo de las compañeras en cuanto a que si alguna de nosotras no se siente capaz de ayudar a un/a paciente poder hablarlo libremente tanto con el equipo como con la persona que acude a terapia para ofrecerle una solución adecuada a su problema.

¿Cuáles son las principales diferencias entre los servicios psicológicos para infantes y jóvenes, y los servicios psicológicos para adultos?

Hay varias diferencias entre unos y otros, la primera es que en la terapia infanto-juvenil necesitamos una implicación de los padres para poder desarrollarla correctamente, es decir, si no se involucran en apoyar al niño o la niña y en hacer cambios, es difícil que se pueda trabajar con éxito. Además, hay que adaptar tanto el lenguaje como los materiales de trabajo a la edad del menor. Por tanto, es un trabajo en el que tenemos que atender las necesidades emocionales tanto de los padres como del niño o la niña. En cambio, en la terapia de adultos solo tenemos que ayudar a la persona que viene a consulta.

Según vuestra experiencia profesional ¿Cuáles son las recomendaciones que vosotros les dais a vuestros pacientes para garantizar la efectividad de los tratamientos psicológicos que ofrecéis? ¿Cuándo y en qué condiciones le recomendáis a un posible paciente que debe buscar este tipo tratamiento?

Lo que siempre recomendamos para que la terapia ayude, es acudir a consulta semanalmente al menos en los primeros meses de evaluación e intervención. Cuando hay una evolución adecuada, se empieza a espaciar las sesiones: primero a quincenales y después mensuales hasta dar alta.

¿Por qué semanal? Principalmente para establecer el vínculo que se necesita para poder ayudar al paciente. Y también para que se interiorice la dinámica de la terapia en sí y el trabajo terapéutico de sus frutos. Otra recomendación clave, es que el paciente una vez salga de consulta continúe “trabajando” fuera, en su día a día, lo abordado en consulta. Así acabará convirtiéndose “en su propio terapeuta”, es decir, que sea capaz de conseguir ayudarse a sí mismo.

¿Cuándo y en qué condiciones acudir a consulta? Cuando el paciente sienta que tiene una lucha entre lo que piensa, siente y hace. Creo que sí está en ese punto es importante ver qué está ocurriendo para no tener esa armonía interna. También si siente una serie de síntomas incapacitantes que le están perjudicando en su día a día. Y, por último, cuando repites patrones o bucles dañinos que solo le hacen sufrir.

Hallazgos valiosos que se produce de manera accidental o casual

Alba y Vanessa son psicólogas, y juntas han sacado adelante un maravilloso proyecto llamado “Serendipity”. Son unas apasionadas del trabajo con sus pacientes (niños, jóvenes  y adultos), les satisface poder entrar en contacto con ellos y ser participe del descubrimiento que cada uno experimenta durante sus terapias, de las transformaciones que pueden hacer en su forma de concebir el mundo y por ende en sus formas de comportarse, encontrando dentro de si las estrategias para vivir aquello que les agobia comprendiendo que, dependiendo de cómo lo asuman, puede hacerles crecer o generar nuevos aprendizajes. Trabajan junto a dos colaboradoras más, y todas se mantienen en formación continua, conscientes de la importancia de estar al día en cuanto a los tratamientos y herramientas más eficaces para ofrecer la terapia más adecuada a cada persona. Su fuerte son las terapias cognitivo-conductual, la psicoterapia breve y ademas son expertas en EMDR, técnica que sirve para procesar experiencias traumáticas. 

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Publicado el 23 junio 2020 por Marta Sánchez
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