Bailar: mucho más que una actividad divertida, una terapia

Publicado el 9 marzo 2020 por Marta Sánchez
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Carmen Mejuto, profesora  de danza en A Coruña, nació en esta ciudad gallega en donde tiene su escuela de danza en la actualidad. A Carmen siempre le encantó el baile y no podía vivir sin bailar. Por eso, aunque cursó la carrera de Biología, al terminarla, la mala situación laboral para los biólogos y sus ganas de  perfeccionarse en el mundo del baile, le empujaron a verse envuelta en su pasión.

Al empezar a trabajar en la danza se enganchó todavía más a ella y finalmente se dedicó a esta disciplina artística por completo. Su empresa no es solo de ella: aunque Carmen es la directora, considera que todos los integrantes de la empresa son dueños de la misma porque todos aportan algo. La Escuela de Danza Carmen nació en septiembre del año 2000 con la idea de fomentar la danza desde el cariño.

Para quienes ya amen la danza, fomentarán que esta se convierta en una “droga sana” para su cuerpo y su mente. A los integrantes de la escuela les gusta vivir la danza en familia, implicando a padres y abuelos, logrando que los allegados también se enganchen con la danza. Carmen es titulada en danza española por el conservatorio de música y danza de Alicante y, con el tiempo, también se especializó en bailes de salón y tango argentino.

 

¿Qué es lo que más os apasiona en Escuela de Danza Carmen a la hora de impartir clases de danza para niños y adultos?

Lo que más nos apasiona es ver cómo los alumnos vienen felices a las clases, cómo colaboran con las ideas que se proponen y cómo año a año van mejorando.  Con la ilusión con la que se entregan a cada actuación desde los más pequeños a los mayores

¿Qué parte de vuestro equipo de trabajo es esencial para garantizar la mejor manera de aprender y practicar danza? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

Creo que cuando un profesor muestra pasión por su trabajo, se preocupa por cada alumno, se fija en cada uno de ellos, hace que se sientan importantes y con ganas de aprender, está logrando su objetivoComplicidad con el alumno: Ante todo, somos humanos y cuando los profesores vemos que una persona está mal intentamos ayudarla. Para eso hay que ser un poco psicólogo.

A veces, las personas,  dejamos de hacer algo que nos gusta porque tenemos un mal momento personal y si alguien nos comprende, será más fácil seguir luchando por un objetivo que nos gusta. Lo más importante siempre es que el alumno se lo pase bien bailando. Si viene obligado, será mejor para él o ella que haga un parón

Según vuestra experiencia, ¿es necesario tener una condición física mínima para poder introducirse en el aprendizaje de cualquier tipo de danza? ¿Cuánto tiempo debe invertir un principiante para ver resultados?

Lo más importante es tener ganas de bailar y de aprender a bailar. Hay gente que tiene mejores condiciones que otras, pero también las condiciones se pueden obtener trabajando.

A su vez, nosotros tenemos diferentes grupos y niveles. Puedes venir a bailar sin más pretensión que disfrutar y aprender o, puedes venir a bailar para dedicarte más a nivel profesional.

Siempre digo a la gente que se dé un margen de mes y medio o dos meses para ver si le gusta. No se puede tirar la toalla el primer ni segundo día. Las clases de baile son como unos zapatos, primero hay que probarlos para ver si te sientan bien y darles un tiempo de acomodo.

¿Qué es lo que comparten todos los tipos de danzas? ¿Qué elementos las hacen únicas? 

El sentimiento, el ser capaz de meterte tan a fondo en ellas que te olvides de todo lo demás. Por eso es una buena terapia: si eres capaz de evadirte con la danza, vivirás mejor ya que te olvidarás de tus problemas cuando bailes.

Libera el bailarín o bailarina que llevas dentro

En la Escuela de Danza Carmen, su directora Carmen Mejuto y el equipo que integra la plantilla de la escuela logran implicar a sus alumnos y alumnas en un proceso que va mucho más allá de conocer algunos pasos de baile. En esta escuela fomentan sentir la danza, vivirla, convertirla en una parte positiva de nuestra vida para ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos y nuestro entorno. Liberando esa energía positiva y uniéndola al hecho de bailar, logramos incorporar la danza como una rutina liberadora que mejora nuestro estado de ánimo.

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Publicado el 9 marzo 2020 por Marta Sánchez
Publicado en: Tiempo Libre y Aficiones
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