Chispazos de vida en forma de fotografías

Publicado el 24 enero 2020 por Marta Sánchez
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Miriam Duarte, fotógrafa en Málaga, es una murciana que con 24 años se fue a vivir a Madrid para cambiar de aires y crecer tanto a nivel personal como profesional. Allí pudo trabajar con grandes profesionales de la fotografía como Cristina García Rodero. En 2012 se instaló en Málaga, donde reside actualmente.

Allí emprendió su propia empresa, ya que tanto en Murcia como en Madrid trabajó para otros fotógrafos o empresas fotográficas. Pese que el grueso de su actividad la realiza sola (sobre todo la labor de postproducción), en los reportajes de bodas, siempre lleva un compañero para obtener un nivel óptimo de cobertura en el reportaje, al igual que para obtener variedad en las tomas y asegurarse de que nada queda sin captar.

Su actividad se centra mayormente en las bodas y el interiorismo, aunque también realiza reportajes de familias, bebés, eventos de empresa, etc. Realizó su primer curso de fotografía con solo 12 años y ya tuvo claro que quería dedicarse a la fotografía. Fue poco a poco metiendo cabeza en el mundo fotográfico y formándose, aunque nunca ha dejado de aprender, así como sigue haciéndolo en cada reportaje y de cada cliente o situación, ya que cada encargo es diferente al anterior. 

Miriam, cada fotógrafo es distinto, ¿qué es lo que te distingue como profesional y cómo afecta eso a tu trabajo como fotógrafo de bodas?

Me esmero en ofrecer un resultado natural y emotivo, para que al pasar de los años esas imágenes logren emocionar a quienes las observen. Busco un encuadre o punto de vista diferente en cada trabajo, para que todo sean únicos y originales. También es fundamental para mí dar un trato cercano a cada pareja, valorando lo que para ellos puede significar el día de su boda, como uno de los más importantes de su vida.

Cada pareja dedica esfuerzos para que todo les salga excelente, por tanto hay que ser consecuente con su dedicación para este momento especial, es decir hay que tomárselo con la seriedad y profesionalidad que merece un día irrepetible. Cuanta más tranquilidad seas capaz de aportar a la pareja, será mucho mejor. 

¿Qué cámara prefieres utilizar en las bodas y por qué?

Uso dos cuerpos de cámara Nikon y ópticas fijas. La elección de Nikon es porque me gusta su resultado en cuanto a calidad, rango dinámico, ruido y color. La óptica fija, pese a ser más incómoda en la agilidad que ofrece, su nitidez y estética no se iguala al resultado con otros objetivos, por lo que ese es el conjunto con el que más cómoda me siento. 

¿Cómo te preparas para ese día y cuánto tiempo te lleva? ¿Cómo es la relación con la pareja durante el tiempo de preparación?

La preparación de equipo y del reportaje es variable en función de cada boda. No es la misma logística una boda al lado de tu casa que otra que conlleva un desplazamiento a grandes distancias. Gestionar un equipo de dos personas implica unas exigencias diferentes que cuando es de cuatro. Por ello no puedo decir que hay un baremo exacto en cuanto al tiempo de preparación.

El último contacto con la pareja lo intento mantener una o dos semanas antes de la boda, cuando ellos estén sin estrés para hablar absolutamente de todo lo que acontecerá en el evento y celebración, quiénes son las personas más importantes o las posibles sorpresas que puedan surgir. De esa manera el día de la boda ellos pueden estar totalmente liberados respecto a lo que a mí se refiere, confiando en que todo estará cubierto sin necesidad de estar pendiente de darme instrucciones a última hora. 

¿Crees que todas las personas pueden lucir bien en las fotografías? ¿Qué factores influyen para que las fotos sean naturales y de buena calidad?

Por supuesto que todo el mundo puede lucir bien en las fotografías, la clave es que se olviden de que tienen un fotógrafo delante y que confíen en él y en su buen hacer y sus criterios para realizar cada toma. Si las personas están pendientes de la cámara, a no ser que sea alguien muy acostumbrado a este tipo de rutinas, de tener a alguien observándolo casi de frente, se sentirá incómodo, al menos al principio del reportaje.

Al principio siempre estamos muy presentes porque somos una «novedad», pero pasado un breve periodo de tiempo, nos volvemos invisibles. Por norma general, la gente tiende a acostumbrarse a nuestra presencia y a actuar como si no estuviéramos. 

Sentimientos a flor de imagen

Miriam Duarte sintetiza las emociones que rebosan en los momentos más importantes de las vidas de sus clientes para verterlos en las fotografías que entrega a esos protagonistas de sus reportajes fotográficos. Además de su fotografía para eventos sociales y familiares, también ofrece sus servicios para eventos de empresa y de interiorismo, abarcando así un amplio abanico de estilos y encargos fotográficos diversos que le permiten seguir aprendiendo y ampliar su carácter multidisciplinar.

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Publicado el 24 enero 2020 por Marta Sánchez
Publicado en: Fotografía
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