Compartiendo el Yoga para compartir felicidad y salud

Publicado el 1 octubre 2019 por Marta Sánchez
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Gloria Alcaide, de 52 años, nació en Guinea Ecuatorial y lleva muchos años en la práctica del yoga. Su madre practicaba yoga mucho antes de casarse y la propia Gloria jugaba a hacer yoga de niña en los  juegos con sus hermanos. Ha practicado yoga de modo intermitente durante toda su vida pero con más intensidad desde hace 15 años. Sintió la necesidad de compartir sus beneficios, así que comenzó a formarse y luego a dar clases, por lo que decidió pedir una excedencia en su trabajo en la universidad de Valladolid para apostar en exclusiva por el yoga.

Después surgió la necesidad de tener su propio centro de yoga y así nació Yoga Albahaca, la materialización de su sueño. Gloria imparte las clases de yoga en solitario pero en su centro hay cabida para más actividades como Tai Chi, Pilates, Body Rolling, Danza del vientre y cursos. Gloria entiende el Yoga como una filosofía y un camino de vida para centrarse en él día a día. Sigue aprendiendo y formándose continuamente.

Gloria practica Yoga Iyengar y ha aprendido diversas técnicas con grandes maestros. Tiene conocimientos sobre disciplinas y terapias diversas, así como en técnicas como la alineación corporal y aplicaciones de la práctica de yoga, el uso correcto de props (cinturones, ladrillos, cuerdas, sillas, mantas, etc). Imparte clases generales (basadas en estilo Iyengar), particulares (problemas terapéuticos), Yoga para Embarazadas, Yoga aéreo, Restaurativo, Pranayama, Yoga Kurunta, Yoga Miofascial con pelotas y Yoga Nidra.  También, debido a su relación con los caballos, ha realizado talleres de EquiYoga (yoga para jinetes).

Gloria, ¿qué es lo que más te apasiona de ofrecer clases de yoga? ¿Por qué decidiste dedicarte a esto para beneficiar el plano físico, mental y emocional de tus clientes?

Me apasiona lo que vivo, lo que practico, sentir que avanzo, que descubro, que vibro y sobre todo que crezco y conecto más con mi esencia. Estas sensaciones y vivencias no son transmisibles, pero siento tanto la verdad y la bondad de esta enseñanza que necesito compartirla. Por eso lo enseño y lo transmito. ¿Cómo descubrir una maravilla y no compartirla? Yo soy así, necesito COMPARTIR. Por eso me dedico a la enseñanza del YOGA

¿Qué parte de tu equipo de trabajo es esencial para impartir clases de yoga? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

En el plano material necesito mis props. He aprendido a practicar con mantas y ladrillos que en algunos casos resultan imprescindibles. Si no los tengo, si estoy de viaje, puedo utilizar el borde de la cama, la pared, las almohadas o cualquier otro apoyo. Pero reconozco que un antideslizante, un cinturón y un temporizador suelen viajar conmigo.

Con respecto a mis clases, evidentemente, lo que uso para mí lo aplico para mis alumnos. Por eso la necesidad de un espacio y un montón de props en mi sala de yoga. Podríamos practicar sin estos artilugios, pero hay posturas que pueden resultar difíciles o incluso dañinas.

¿Cuáles son los beneficios que proporcionan la práctica constante del yoga y la meditación?

Los beneficios son muchos a todos los niveles. Simplemente en la práctica de asanas –posturas– nos beneficiamos de la alineación postural, trabajamos diferentes grupos musculares así como las fascias, los tendones… Pero, además, en el yoga se trabaja a nivel visceral y a nivel energético. Desde la filosofía del yoga, sabemos que no sólo somos carne y huesos, sino que somos un sistema de energía, un sistema perfecto, bien coordinado, inteligente…

Con la práctica del yoga ayudamos a que este “nuestro sistema” siga en funcionamiento de una manera correcta y holística. Se ven afectados por tanto otras esferas del ser: el campo emocional, energético, mental, espiritual… A medida que practicas cada día vas viendo y reconociendo estos beneficios. Nuestro sistema se alinea consigo mismo y nos volvemos más centrados, receptivos y abiertos a la vida, al día a día, al respirar, a la consciencia.

Los practicantes iniciados reconocen que sus pequeñas dolencias mejoran, que no tienen que acudir tanto al quiropráctico, que se sienten más optimistas y vitales. Cuando algún alumno se me acerca y me habla de estos beneficios, de lo que sienten o de lo que se les abre, es cuando yo siento que estoy donde tengo que estar, que merece la pena el camino del yoga y su enseñanza, que a veces acarrea sinsabores, pero que siempre llegamos a buen puerto.

Según tu experiencia profesional, ¿cuáles son las recomendaciones que les das a tus pacientes (alumnos) para garantizar la efectividad de las clases de yoga que ofreces? ¿Qué recomendaciones le darías a quienes nunca han incursionado en el yoga?

La práctica de Yoga es para TODOS, sin diferencia de sexo, edad o condición física. Cada persona tiene su camino y sus circunstancias, pero sean las que sean, todos estamos en disposición de practicar y beneficiarnos del yoga.

Yo he asistido a clases con personas parapléjicas y tetrapléjicas, mayores, niños, embarazadas, enfermos crónicos, etc… no hay distinción: a todos nos beneficia la práctica del Yoga. Antes de practicar en una clase, el alumno debe informar al profesor de sus condiciones físicas y/o psicológicas.

El enfoque de la práctica es diferente en cada caso.  Afortunadamente y gracias a la inventiva de BKS Iyengar y a su capacidad empática de entendimiento de los problemas ajenos (probaba cada apoyo o cada variante con el objetivo de poder ayudar a los demás), hoy en día podemos utilizar un montón de artilugios (props) para que todo el mundo se beneficie de la práctica.

Además, existe un amplio abanico de asanas que siempre pueden adaptarse en cada caso concreto. Cuando vienen nuevos alumnos, se les advierte de la necesidad de tener el estómago vacío y de mantener una limpieza en la sala (propia y del material). Se advierte de la necesidad de la escucha activa y el silencio interior para poder seguir las instrucciones del profesor.  Y lo demás es fluir…

A todos los que sientan curiosidad: ¡que PRUEBEN!

Un camino vital que compartir con el mundo

El Yoga cambió a mejor la vida de Gloria Alcaide y la llevó a querer compartir su experiencia y sus beneficios con el máximo número posible de personas. Trabajó con denodado esfuerzo por ello y gracias a su tenacidad ahora regenta su sueño Yoga Albahaca. Allí, además de diferentes técnicas del Yoga, ofrecen más disciplinas, todas centradas en mejorar la salud de los clientes y alumnos. Para Gloria, este camino vital que emprendió gracias al Yoga es aún más beneficioso al ser compartido y disfrutado con más personas.

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