Construyendo narraciones alrededor de la imagen

Publicado el 11 octubre 2019 por Marta Sánchez
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Óscar Sánchez, de 42 años y nacido en Barcelona aunque residente en Cantabria desde hace bastante tiempo, recuerda haberse criado entre lienzos y haber tenido con tan solo 13 años su primera cámara: una Yashica fx3 (que todavía conserva) con un objetivo fijo de 50 mm y un manual de 6-8 páginas. Éste es el primer apunte que dicta a sus alumnos: eso es más de lo que se necesita para aprender fotografía.

En su adolescencia tiró de imaginación y creatividad para tener su modesto equipo (con carretes caducados, filtros de colores hechos con celofán, usando trozos de catalejos rotos…). No fue hasta la aparición de un mercado de segunda mano más dinámico e internet que pudo montarse un equipo profesional.

Estudió artes plásticas aplicadas a la madera en la Escuela de Arte de Burgos, donde descubrió su pasión por lo que hasta ahora fue una simple afición: la fotografía; encerrado toda la mañana, durante dos años, en el laboratorio fotográfico, mientras dedicaba las tardes a recorrer las calles con la cámara colgada al hombro. Hoy día dirige su proyecto profesional en solitario aunque cuenta con grandes profesionales a su alrededor con quienes colabora en ocasiones.

Antes, Óscar solía trabajar para agencias de publicidad como fotógrafo o llevando a cabo labores vinculadas, pero con el tiempo y la experiencia empezó a abarcar otros ámbitos, subcontratando labores como el audio, operadores especializados, montaje, actores, decorados…

En la actualidad, ofrecen servicios plenos: producción de vídeo, seguimiento de campañas, siempre basadas en la imagen, por supuesto, redes sociales, etc… Ahora mismo, Óscar considera muy difusos los límites entre lo que es fotografía, vídeo, formatos  multimedia, websites, plataformas y apps. De hecho, siempre visualiza las fotos y los vídeos por última vez en tablet y móvil (si son para una web) para darles el visto bueno, ya que más del 90 % del público lo va a ver desde sus dispositivos móviles. Su área de especialización es la publicidad, la creatividad, aplicada a ventas, el interiorismo, el bodegón alimentario y la narrativa publicitaria.

Oscar, ¿qué te gusta más de enseñar fotografía? ¿Quién estudia fotografía debe sentir pasión por este arte?

La verdad es que es muy difícil entrar a valorar cuáles son las motivaciones de cada uno. En general, las artes visuales tienen un toque terapéutico, pues nacen de la necesidad de un reconocimiento personal, en muchos casos. Cualquier persona con interés y una cámara corriente puede hacer fotos impactantes para un público fácil de impresionar. Normalmente ese público es toda tu familia y amistades, a quienes torturas con la proyección de las 256.000 fotos de puestas de sol y camellos que has hecho el último puente.

En un momento dado, llegas al punto sin retorno: te estancas, te aburres, y dejas la cámara en la estantería, al lado del puzzle a medio hacer, del barco a medio meter en la botella y de todos los objetivos frustrados; o bien, descubres que realmente puedes sacar mucho más de ahí, que puedes utilizar la cámara como una herramienta de comunicación, de expresión, como quien lo hace con una maquina de escribir, un carboncillo, o una guitarra vieja, cada uno expresándose en su propio código, pero persiguiendo el mismo objetivo: comunicar un concepto.

Lo curioso de cada medio es que, si quieres un buen trabajo, debes estar obsesívamente centrado en suplir lo que el medio no soporta. En el caso de la fotografía, son varios, pero vaya si se consigue. La profundidad, el movimiento, el deseo, el aroma, el ruido… todo eso está ahí, y sabiendo escoger donde ubicarte, qué incluyes en la escena, y sobren todo, el momento adecuado, tienes eso que ha hecho de algunos fotógrafos, grandes Fotografos. Y todos tienen en común una cosa: no han atajado. No hay atajo que valga, sólo trabajar y tener los ojos abiertos.

En cuanto a lo que más me gusta enseñar, es la creativa, Precisamente lo que tampoco no se puede enseñar. Considero que mi tareas consisten más en monitorizar y ofrecer recursos para que el alumno aprenda a aprender y a interiorizar el proceso: cuando crees que sabes todo sobre la técnica, el equipo, el estilo… es cuando ya estás preparado para aprender fotografía. Eso me enseñó mi maestro de taekwondo, cuando me preparaba para el examen de cinturón: No te subas a la parra, el objetivo no es el cinturón negro. El negro lo saca cualquiera, y simplemente indica que estas cualificado como alumno, no como maestro. Ahora es cuando empiezas a aprender.

¿Qué tipo de cámara prefieres utilizar para las fotos arquitectónicas y por qué?

A poder ser, una de 35 mm (o full frame) con un buen objetivo de 50 mm. Como a veces no tienes la posibilidad de alejarte lo suficiente de lo que vas a fotografiar, bien porque haya coches o edificios, tienes que reducir un poquito la focal. Rara vez bajo de 35 mm. Pero no es algo que me preocupe demasiado, casi siempre hago varias tomas y las monto como panorámica mediante software. Luego se corrige la perspectiva y tienes una imagen perfectamente alineada y con una  gran resolución. Tuve objetivos descentrables, pero al final solo los uso con fines artísticos.

¿De qué trata el proyecto Sextaessencia? ¿Qué buscas proyectar con este trabajo fotográfico?

Sextaessencia es un colectivo que se formó hace años con diferentes profesionales de la estética de Barcelona y Santander. También estaba implicada Planilandia, Agencia de publicidad. Hicimos varios proyectos juntos y resultó un trabajo muy gratificante, porque estaba planificado para ser expuesto de esta manera: el fin era la propia foto. De manera que lo diseñamos y lo desarrollamos juntos, e incluso la posproducción la llevamos a cabo en equipo.

No es fácil trabajar así, porque normalmente y lo lógico es que haya un árbol de roles : un gran coordinador, una cabeza creativa, una cabeza metódica, quien se ocupe de la parte técnica, etc. Este organigrama es muy estamental, por decirlo de alguna manera, y normalmente es el más efectivo pero deja poco márgen a las nuevas ideas que puedan surgir sobre la marcha. En las tres o cuatro veces que hemos colaborado, nunca ha habido nadie que impusiera condiciones o ideas, sin dejar hueco a la aportación de todos los demás. Por ejemplo, para una campaña que nos encargó el Racing de Santander, que estaba en su mejor momento, en primera división y en la UEFA, hicimos la sesión planificada.

Un montaje con los tres jugadores más señalados del equipo y de fondo, Europa, simbolizada con una amalgama de Torres Eiffel, puertas de Brandemburgo, Torres de Pisa… en cuanto acabamos la sesión, se fueron a cambiar de ropa al pequeño vestuario de por aquel entonces mi estudio y se me ocurrió una idea. Hice a Pedro Munitis volver a ponerse su traje, disparé 3 veces para asegurar la toma, y le dí las gracias. Fue la foto que más impactó y más se publicó, se desviaba del tema pero aportaba un mensaje nuevo quizá más efectivo para una campaña de captación de socios. 

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de hacer un fotomontaje? ¿En qué proyectos se usa el fotomontaje?

Supongo que cada uno tendrá un método, y yo te puedo contar el mío: lo primero que hago es visualizar la escena, la imagen terminada y ubicada en su lugar (el entorno puede ser muy relevante, no es lo mismo en un banner de una web de venta, que instagram, que una valla o lona de 20 metros de ancho en Madrid) . Supongamos que tenemos un una vaca (con V) viajando encima de un coche, cosa que no deberíamos hacer, y por suerte, hay leyes que protegen al pobre animal.

¿En qué pensar? Primero, de dónde viene la luz. Si tenemos que hacer una foto de la vaca, y a la vaca hay que darle la vuelta y ponerla panza arriba, será más fácil y legal hacerlo mediante software que colgando a la pobre de una grúa; pero a la hora de fotografiar al animal tenemos que calcular las luces para que coincidan en el montaje. Si lo hacemos mal, la vaca tendrá una sombra rara que no sabremos cómo encajar.

También tenemos que pensar en las focales de las lentes. Tiene que estar preferentemente en la focal más similar para que la perspectiva encaje. Si no es posible, tendremos que tirar de herramientas digitales. Pero si puedo evitarlo, lo hago.

Yo pienso en el fotomontaje cómo se hacía antiguamente, a tijera y papel. Cuanto más tengas trabajado el escenario, más realidad, si es eso lo que buscas. A veces buscas impacto y te puede favorecer una escena “mal resuelta”, porque no te importa si es creíble o si se nota que está montada. Es más, puede que forme parte del mensaje y quieres que se note de una manera evidente. Se me ocurre una campaña para la belleza real, porque justamente estoy trabajando en uno: una imagen con un “retoque” exacerbado, en una página de ligoteo. Y un claim que reze: “¿a quien vas a enviar para vuestro primer encuentro?”.

Luego el debate que tuvimos en la época pre-digital sobre color o blanco y negro, ¿cual es más realista)? En película nunca se consiguió el control sobre la imagen que teníamos en blanco y negro, por el proceso de revelado y por la “marca” de color que dejaba cada casa. Ahora que, con el proceso digital, no hay limitaciones… desapareció el debate. Porque ya no importa a nadie.

A mi parecer lo más importante es saber en qué grado debes o puedes modificar una imagen y si se debe apreciar o no. Y el código es el que va a marcar las leyes físicas del mundo que estás creando, y el intérprete debe estar familiarizado con él (¿te suena un cine, una locomotora y un público corriendo los 100 metros lisos?). Si no comprendes esto, nunca crearás nada interesante. Para transmitir hay que formar parte de la escena. Porque, si ni tú mismo te lo crees, ¿a quién vas a convencer?

Por último comentar que mi estación de trabajo digital para fotografía es 100% código abierto excepto los drivers de la tarjeta gráfica, que el fabricante no quiere liberar, aunque los distribuye gratis. Mi primer ordenador era un Macintosh allá por el 2003, y hasta hace unos meses, siempre he tenido Apple. Intenté hace años domar los sistemas Linux por sus características de código GNU que le hacen que todos los usuarios puedan ayudar a la comunidad mejorando programas o creando nuevos, traduciéndolos… también su filosofía va en contra de la ya implantada obsolescecia programada.

Ahora que tras varios problemas informáticos decidí probar otras sistemas estoy encantado con el funcionamiento actual de Linux. Incluso Windows, tan odiado por algunos usuarios de Linux y Mac, ha mejorado mucho, y Microsoft ha hecho las paces con linux (al ver las estadísticas supongo) y son mucho más compatibles. Si alguien tiene dudas, de entre los 40.000 programas libres que te puedes descargar con solo un click tienes varios muy potentes para tratamiento de fotografía. También para vídeo, música y 3D. Y por 600€ a 800€ tienes un equipo nuevo con todo lo necesario para Fotografia. Por 1500€ tienes un ferrari. No necesitas más.

Mensajes cuyo núcleo es la creatividad de las imágenes

Óscar Sánchez ha ido expandiendo sus conocimientos y destrezas siempre alrededor de la fotografía, pero aumentando las fronteras de esta y su contacto con otras artes y disciplinas visuales. Fruto de esa expansión, mantiene la pulsión creativa en las campañas que dirige y produce, ofreciendo un mensaje con formato imaginativo y artístico sin descuidar la eficacia de la campaña en sí. Además, Óscar imparte clases de fotografía donde vierte toda su experiencia y conocimiento en favor de sus alumnos.

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