La mejor versión de tus textos mediante una corrección profesional

Publicado el 9 agosto 2019 por Marta Sánchez
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M.ª Carmen G. Galott nació en 1976 en Almería, donde ha residido la mayor parte de su vida salvo 9 años que vivió en Madrid, ciudad en la que se formó como correctora profesional. En dicha formación conoció a su socia, Sandra Bosque. Ambas iniciaron en noviembre de 2013 el proyecto Estilográficas Corrección, aunque ahora mantienen carteras independientes de clientes y actividades paralelas individuales. M.ª Carmen es doctora en Psicología Social por la Universidad de Almería. Su principal actividad es la corrección de textos y asesoría lingüística, pero también es investigadora social sobre accesibilidad tecnológica, guionista y locutora de radio (tiene un programa semanal sobre teatro que se llama Candilejas), así como actriz de teatro y radioteatro.

En su época universitaria fue actriz aficionada y gestora cultural. Una vez en Madrid estudió doblaje y locución y durante algunos años trabajó como investigadora en proyectos sobre migraciones. Tras quedarse en paro indagó sobre la corrección de textos, actividad que siempre había realizado de manera informal. Se formó en la academia Cálamo & Cran, la principal escuela española para profesionales del sector, cuyos cursos están enfocados a la incorporación al mercado laboral. Así descubrió su actual profesión y su vocación.

¿Cuán importante es el trabajo que hacéis en Estilográficas Corrección? ¿Cuán necesario es contar con un corrector profesional?

La intervención de un corrector profesional sobre cualquier texto escrito es imprescindible. Da igual que vaya a ser publicado en papel, en formato electrónico, en medios de comunicación o en internet. Nuestro trabajo es fundamental, en primer lugar, porque cada texto necesita al menos dos pares de ojos que lo lean antes de ser publicado: el de su autor o autora y el de uno (o varios) revisores, que tendrán diferentes perfiles según el tipo de texto que sea: el editor en una novela, ensayo o artículo de revista; el director en un trabajo de investigación o una tesis doctoral; la persona responsable de contenidos en una web o un medio de comunicación… Y siempre, siempre, un profesional de la corrección; esta persona es capaz de detectar errores que todas las demás han pasado por alto, por muchas veces que hayan repasado el texto. Y esto es así porque los correctores tenemos la mirada entrenada para ello. La labor de corrección es además imprescindible porque, aunque el texto esté correcto en cuanto a ortografía y gramática, siempre habrá posibles mejoras: un vocabulario más variado y/o adecuado al público destinatario, una redacción más clara o más directa, diferentes tipos de puntuación que hagan variar el ritmo… Estas cuestiones, que se refieren al “estilo” del texto y tienen mucho que ver con quiénes serán sus futuros lectores, son más subjetivas y dependen al final del criterio del autor o autora. Pero quien se encargue de la corrección puede hacer sugerencias muy valiosas para que el resultado brille, siempre respetando el estilo y las preferencias de la persona que lo ha escrito.

Mujer usando computadora.
Otra de sus líneas profesionales es la de comunicadora en la radio. Desde hace tres años escribe, dirije, realiza y presenta un programa semanal sobre artes escénicas en una radio local. 
Se llama Candilejas.

¿Qué parte de vuestro equipo de trabajo es esencial? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

Antes los correctores trabajaban sobre papel y para documentarse y hacer consultas debían acumular decenas de diccionarios, manuales, etc. Hoy en día, gracias a la tecnología, todo esto forma parte del pasado, aunque seguimos teniendo manuales y a veces corregimos en papel. Nuestra principal herramienta de trabajo es el software de procesamiento de textos (MS Word o equivalentes) y dentro de él la herramienta “control de cambios”, que nos permite mostrar, aceptar y/o rechazar cambios, comentarios, etc. Aunque también podemos trabajar en otros formatos: en PDF o en programas de maquetación, por ejemplo. La otra gran revolución la ha traído internet, que facilita tanto acceder a fuentes de consulta online como comunicarnos con nuestros clientes de forma remota: para publicitar nuestros servicios, para gestionar y entregar encargos… Yo trabajo con clientes de todo el mundo y nuestra relación es muy cercana, aunque muchas veces no llegamos ni siquiera a vernos las caras.

Bolso y pin.
 composición «veraniega» de su trabajo: la mochila, 
el sombrero para proteger la cabeza del sol de Almería
y la chapa promocional sobre su oficio: «Yo corrijo».

¿A qué elementos hay que prestar especial atención para presentar un manuscrito a un corrector?

Cuando un potencial cliente nos pide presupuesto, siempre le solicitamos como mínimo tres cosas:
• La extensión del texto. No en número de páginas —que no es una medida estándar para un corrector, ya que depende del tamaño de la fuente, el interlineado, los márgenes, la presencia o no de imágenes, gráficos, etc.—, sino en número de palabras y de caracteres con espacios. Esta última es la unidad de medida básica que usamos los correctores; entre nosotros las llamamos “matrices”. En Estilográficas tenemos una tarifa de corrección por palabras para textos cortos y otra por matrices para textos más extensos.
• Una muestra del texto o, de forma ideal, el texto completo. Esto es útil, primero, para saber de qué tipo de texto se trata y a qué público va dirigido. También, y sobre todo, para valorar cuánta intervención necesita. En función de ello es posible que apliquemos algún descuento. Además, el plazo de ejecución del trabajo puede variar si hay más o menos que corregir.
• La fecha límite para tener el texto corregido. Luego hay que contar con un periodo de unos diez días para que el autor revise nuestras correcciones y lleguemos a la forma final, una vez aclaradas las dudas y posibles discrepancias con las modificaciones de estilo. Si el cliente tiene un margen de tiempo amplio para encargar la corrección, se suele aplicar un descuento, mientras que si tiene mucha prisa se añade un recargo por urgencia.

¿En qué consiste la revisión ortográfica y gramatical que hacéis? ¿Por qué es importante?

Existen varios tipos de corrección: la básica es la corrección ortográfica y gramatical, que consiste en revisar que el texto cumpla las normas de ortografía y gramática de nuestra lengua. Salvo excepciones, el resultado final no está sujeto al criterio del autor, porque estas normas son iguales para todos los hablantes del español. Es el caso de una palabra que lleva tilde, de la puntuación de un diálogo o de la concordancia de género entre un sustantivo y un artículo. Luego está la corrección de estilo, que, como decía antes, tiene un componente subjetivo y depende mucho del tipo de texto y de su público final, de quienes lo vayan a leer. No es lo mismo intervenir sobre poesía (género que permite un estilo mucho más libre) que sobre un texto periodístico o divulgativo, donde lo importante es transmitir de forma clara un mensaje. Así que este tipo de corrección, la de estilo, se presta más a ser negociada con el autor y a que este acepte unos cambios y otros no. La corrección de pruebas es la que se hace en último lugar, con el texto ya maquetado y justo antes de publicarlo (en muchos casos, es el paso final antes de imprimirlo). Consiste en detectar posibles erratas o incongruencias que se hayan pasado por alto en las revisiones previas o que hayan aparecido durante el proceso de maquetación. La corrección de pruebas es muy importante, porque los famosos “duendecillos” de la imprenta también viven en el mundo digital y hacen de las suyas siempre que pueden. Lo ideal es efectuar hasta dos y tres correcciones de pruebas y que sus responsables sean personas diferentes a quien (o quienes) hicieron la corrección de estilo y la ortotipográfica.

Dos mujeres y hombre sonriendo.
Sandra Bosque, socia en Estilográficas, M.ª Carmen G y Antonio Martín, director de Cálamo & Cran, recibiendo un premio por su trayectoria en l escuela donde se formaron.

Decía Borges que “las palabras son símbolos que postulan una memoria compartida”. Pero también esas palabras necesitan ser pulidas para que destellen y alcancen al lector del modo que el escritor, redactor o publicista imagina cuando elabora su texto. En Estilográficas Corrección saben cómo limpiar las erratas, mejorar las virtudes de un texto y convertirlo en su mejor versión.

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