El arte de comer enseñado con apoyo científico

Publicado el 16 junio 2020 por Marta Sánchez
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Cristina del Val, Dietista-Nutricionista en Logroño (La Rioja), ciudad donde nació en 1993, se graduó por la Universidad del País Vasco. Desde pequeña tenía claro que quería ayudar a los demás y la rama de la salud era la que más llamaba su atención.

Empezó la carrera sin saber a ciencia cierta que quería en el futuro, pero descubrió el apasionante mundo de la nutrición, los efectos que tienen los alimentos que consumimos en el organismo, lo ligada que está a numerosas patologías y cómo los nutricionistas son capaces de mejorar la calidad de vida de las personas, mejorando su salud y sus hábitos alimentarios. Cristina disfruta acompañando y transmitiendo sus conocimientos a todo tipo de personas para que consigan sus objetivos, sin pastillas ni productos artificiales, priorizando alimentos que podemos encontrar en los supermercados o en los pequeños comercios

Al finalizar su posgrado, Cristina tenía muchas ganas de trabajar y de enseñar todo lo que había aprendido tanto en la carrera como en la especialización. La mayoría de las ofertas de trabajo que le llegaban eran precarias e infravaloraban el esfuerzo y la dedicación de tantos años de estudio. Disponía de un local adecuado para montar su consulta y, es por eso, que decidió que era un buen momento para empezar su propia consulta y ser su propia jefa. Actualmente trabaja en solitario, pero siempre está en contacto con compañeros de profesión, ya que considera que es fundamental para mejorar tanto sus conocimientos como su forma de trabajar.

Desde que terminó la carrera universitaria no ha dejado de formarse y de seguir aprendiendo. Considera Cristina que la ciencia de la nutrición está en continuo cambio y es vital leer y conocer las nuevas informaciones e investigaciones que van apareciendo, puesto que todas las recomendaciones que transmite a sus pacientes tienen que estar basadas en la evidencia científica.

Desde el primer momento le fascinaba cómo influía la nutrición en numerosas patologías comunes en nuestra sociedad, como la obesidad, diabetes mellitus o ciertos tipos de cáncer entre otras. Necesitaba aprender, saber más y ampliar sus conocimientos y por eso se especializó en Nutrición Clínica. Cristina estima que, por desgracia, la presencia de Dietistas-Nutricionistas en el Sistema Nacional de Salud es muy escasa. También se ha formado en Nutrición Deportiva.

Cristina, ¿qué te motivó a realizar este trabajo?

El hecho de poder transmitir mis conocimientos de nutrición y ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente que se pone en mis manos. Esto es algo que te gratifica como profesional y como persona. Te hace ver que el esfuerzo y la dedicación durante años tiene sus frutos y qué mejor que desarrollar mi trabajo en mi propio centro.

La idea de crear un espacio de trabajo en el que poder acercar a la gente a un estilo de vida saludable, me motivó lo suficiente como para involucrarme en este proyecto.

Cristina, cuando dices que comer es un arte ¿a que te refieres? ¿Cuál es la forma de trabajar de tu centro de nutrición? ¿Cuáles son los programas que tienes disponibles?

Leí la frase “comer es una necesidad, pero comer inteligentemente es un arte” y me llamó la atención. Todas las personas necesitamos comer para vivir, es un acto que solemos realizar, varias veces, todos los días; nadie puede escapar de eso, pero no todos lo hacen de la manera correcta.

Hoy en día, la sociedad nos impulsa al consumo de alimentos poco saludables ricos en azúcares y grasas saturadas. En los medios de comunicación nos bombardean con anuncios de alimentos poco saludables, en los supermercados, las marcas que más pagan por tener su stand a la vista de los consumidores son las más ricas y, por ende, suelen coincidir con las de productos ricos en ambos nutrientes.

Nosotros tenemos que ser capaces de alejarnos de esa información, de no caer en la tentación y ahí es donde entra en juego nuestro papel.

¿Te inclinas por algún tipo de alimento en particular a la hora de diseñar las dietas personalizadas de tus clientes? ¿Qué herramienta especial te gusta utilizar para trabajar? ¿La eliges por algún motivo en particular?

A la hora de diseñar las pautas nutricionales siempre tengo en cuenta los gustos, horarios, costumbres, condiciones y patologías. En definitiva, se trata de que las pautas sean personalizadas y adaptadas a cada uno. De nada sirve que a un paciente le paute alimentos que le causan rechazo si la adherencia a la dieta va a disminuir y, por consiguiente, no vamos a obtener los resultados deseados.

Siempre tengo en cuenta las recomendaciones que dan las guías nutricionales e intento seguir el patrón de ingesta mediterránea mediante una alimentación sin pastillas ni productos artificiales y favoreciendo, siempre que sea posible, el consumo de productos de cercanía y de temporada.

Para trabajar me resultan indispensables un buen libro de tablas de composición de alimentos y un programa informático de confección de dietas. Sin ellos, mi trabajo sería más costoso y perdería demasiado tiempo con cada dieta que diseñara. ¡Estaría más tiempo con la calculadora haciendo cuentas que realmente pensado qué alimentos introducir en la pauta nutricional!

¿Cómo se determina la dieta de cada paciente? ¿Qué aspectos tomáis en cuenta?

Para determinar cuál es la dieta más adecuada para cada paciente, tengo en cuenta una valoración nutricional, en el que incluyo sus hábitos alimentarios, la frecuencia de consumo de alimentos, horario de ingestas y alergias y rechazos a alimentos.

Además debo tener en cuenta los datos acerca de su estilo de vida (consumo de alcohol, tabaco, ejercicio físico, descanso y profesión), el motivo por el que acude la consulta y las expectativas que quiere conseguir con el tratamiento nutricional, la clínica del paciente y sus datos analíticos. Y por último, la toma de medidas antropométricas mediante la técnica de bioimpedancia obteniendo su peso, masa grasa, masa magra, porcentaje de agua corporal y grasa visceral consiguiendo una aproximación de su composición corporal.

¿Realizas seguimiento a los logros obtenidos por los pacientes? Y, en caso afirmativo, ¿de qué forma? ¿Qué importancia tiene la motivación para conseguir resultados en el tiempo? ¿Cómo se puede pedir una cita en tu centro de nutrición?

Por supuesto, considero que es imprescindible llevar un control de los logros de cada paciente. Acudir a revisiones periódicas hace que exista un seguimiento por parte del profesional.

Este seguimiento es vital para resolver dudas o cuestiones que puedan surgir, analizar los puntos débiles que pudiesen existir para mejorarlos y reforzarlos, incluir nuevos menús y recetas que consigan que la dieta salga de la monotonía y comprobar si nos vamos acercando a nuestro objetivo. En resumen, cuanto más tiempo esté una persona acudiendo a la consulta, más la vamos a conocer y más fácil va a resultar alcanzar los objetivos señalados.

La motivación y las ganas tienen que ser dos ingredientes básicos en nuestra dieta. Siempre digo que cuando una persona acude a un nutricionista por primera vez y no está lo suficientemente motivado y con ganas de regalarse un cambio en su alimentación y en sus hábitos alimentarios, es muy difícil que logre la adherencia necesaria como para conseguir cambiar y alcanzar sus propósitos. Y, si la perdemos durante el proceso, tenemos que intentar buscarla, o por el contrario, nos estancaremos en nuestro camino y probablemente el esfuerzo que hemos invertido con anterioridad no sirva para nada.

Para contactar una cita se puede por correo electrónico, por teléfono o a través de nuestra página web escribiendo en el formulario de contacto o en el chat. También está la opción de pedir una cita informativa en la consulta sin ningún compromiso.

Cambiando la relación con los alimentos para mejorar la salud

Cristina del Val apostó por ofrecer sus conocimientos en su propia consulta y ha logrado con ello ayudar a sus pacientes siguiendo los valores que la llevaron a convertirse en Dietista-Nutricionista. Apuesta por informar al cliente de cómo mejorar su relación con la alimentación, diseñando pautas alimentarias que permitan adherencia y motivación para lograr resultados más eficaces y, sobre todo, sostenibles en el tiempo al cambiar de manera gradual los hábitos de sus pacientes, llevándoles a una mejora en su salud tanto a corto como a largo plazo.

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