El puente que necesitas hacia el mundo de la música

Publicado el 29 enero 2020 por Marta Sánchez
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Javier Jiménez Rolo, profesor de música en Madrid, nació en Cáceres en 1987 y se formó como músico en diferentes conservatorios de Extremadura. Actualmente trabaja como músico freelance: compositor, intérprete y profesor. Llegó a la docencia buscando una vía de ingresos adicional a la interpretación. Al probarla, quedó prendado del efecto que el aprendizaje de la música produce en las personas. Además, explica Javier que el vínculo que se crea con cada alumno es diferente y lo convierte en una aventura apasionante que le encanta. Siempre le dio mucho respeto enseñar gracias a la profunda huella que sus profesores dejaron en él y ahora disfruta siendo él quien enseña.

A raíz de la crisis de 2008 y ante la falta de oportunidades de trabajo en su sector, se mudó a Madrid en busca de nuevas maneras de ganarse la vida. Contactó con diferentes bandas de música y estudios de grabación en los que desempeñar su labor como músico de sesión y ante la gran competencia probó con la enseñanza. Poder transmitir lo que otros profesores le enseñaron y ayudar a gente que compartía su pasión por la música fue simplemente increíble para Javier. Además, siente que aprende constantemente de sus alumnos.

Curricularmente es exclusivamente violinista y profesor de violín en Madrid, pero, además, también trabaja como músico de estudio y profesor de otros muchos instrumentos, ya que durante este tiempo la inquietud le ha llevado a probar otras texturas musicales, teniendo que aprender a manejarlos. Toca habitualmente casi cualquier cosa que tenga cuerdas, por eso se considera más genéricamente como un músico que toca el violín que como sólo violinista.

Javier, ¿puedes háblanos de tu trayectoria como músico?

Todo comenzó, según cuentan en mi familia, cuando me sentaba delante de la televisión con un teclado de juguete a reproducir la música que salía en los anuncios. Años después me apuntaron a clases de guitarra en el colegio y aquel profesor recomendó a mis padres que intentara hacer las pruebas de acceso al conservatorio. Hasta ese momento, quería ser futbolista como cualquier niño pero una vez comencé a estudiar música, el camino se despejó y no he hecho otra cosa desde entonces. 

Después de la etapa de estudio, comencé a ampliar horizontes y no solo trabajar en el entorno de la música clásica; empecé trabajar como músico de directo de diferentes grupos, a trabajar en el estudio como músico de sesión, a hacer arreglos para obras audiovisuales, etc. Los últimos diez años están llenos de cosas increíbles que jamás podría haber imaginado, como entre otras cosas, la docencia.

¿Qué te hace dedicarte a las clases de violín?

Fundamentalmente, ayudar a otras personas a realizarse con el violín. He tenido la suerte de tener grandes maestros que han dejado una tremenda huella en mí. Me

enseñaron a tocar el violín, sí, pero sobre todo me ayudaron a desarrollar mi expresión musical, no solo el aprendizaje de un instrumento. Eso es lo que me motiva y a lo que aspiro, encontrar el vehículo musical adecuado para cada alumno.

¿Dónde impartes tus clases?

Nos acabamos de mudar recientemente y estamos organizando una pequeña academia en el Barrio de la Concepción, en Madrid. Para más información sobre nuestras clases, pueden

consultar aquí.

¿Qué métodos, técnicas y estilos aplicáis para transmitir vuestras enseñanzas?

Mi idea es conseguir que la experiencia sea lo más dinámica posible. Tengo mucho en cuenta el gusto musical del alumno e intento adaptar mi método a las canciones o piezas que al alumno más le interesen. Hacer esto es algo que me parece fundamental.

Por otra parte, es muy importante para mí que los alumnos tengan una base teórica suficientemente sólida como para no tener problemas en un futuro, ni a nivel rítmico ni a nivel armónico, así que trabajamos también la parte de lenguaje musical a través del violín.

En todo caso, mi propuesta es personalizar todo lo posible el método hasta adaptarlo al alumno, así que dependiendo de cada caso, trabajamos de una manera u otra.

Descubre tu lado musical

La academia de música de Javier Jiménez Rolo ofrece a sus alumnos mucho más que una toma de contacto con la música. Javier pretende hacer sentir a quienes disfrutan de sus clases una conexión personal e intransferible con el arte musical mostrando los efectos que la práctica de la música tiene en las personas. A día de hoy, no hay dudas de que ejercitar nuestro lado musical nos proporciona numerosos beneficios anímicos y psicológicos que pueden tener consecuencias positivas en nuestro estado físico. Todo esto es mucho más intenso de la mano de un profesional de la música como Javier Jiménez.

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Publicado el 29 enero 2020 por Marta Sánchez
Publicado en: Tiempo Libre y Aficiones
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