Enseñanzas para reforzar la esperanza y nuestra capacidad de ayudar a los demás

Publicado el 19 noviembre 2019 por Marta Sánchez
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José Carlos Bermejo, nacido en Tordesillas (Valladolid), imparte clase en diferentes universidades de España y de otros países. Dirige el Centro San Camilo, destinado a personas mayores enfermas y que están al final de la vida, así como el Centro de Humanización de la Salud. Fundó el primer Centro de Escucha especializado en acompañamiento en duelo en España. Su motivación surge de su pasión por contribuir a construir un mundo más humano, con menos sufrimiento evitable y más acompañamiento en el sufrimiento inevitable. Como religioso camilo, le apasiona la posibilidad de humanizar los diferentes ámbitos del mundo de la salud.

El Centro San Camilo (Asistencial y de Humanización de la Salud) ofrece asistencia en la enfermedad, en la terminalidad y en la dependencia. Forma a personas expertas en counselling y acompañamiento al final de la vida y en duelo. Doscientos trabajadores y trescientos voluntarios se dan cita en este apasionante proyecto de humanización del cuidado en la fragilidad.

José Carlos se formó en acompañamiento espiritual en contextos de salud y sufrimiento. Es doctor en teología pastoral sanitaria y máster en bioética, counselling y duelo. Ha escrito casi cincuenta libros y numerosos artículos sobre humanización de la salud. Su especialización va desde el mundo de la humanización en la atención en salud al mundo del acompañamiento en counselling y de la intervención en duelo, así como los problemas éticos del final de la vida. 

José Carlos, ¿qué es lo que más te gusta de tu trabajo como consejero espiritual? ¿Cómo te preparas para poder realizar esta labor?

Lo más apasionante es apostar por la esperanza en momentos tan delicados como el final de la vida y el duelo. Creer firmemente que el encuentro humano puede hacer milagros; es decir, puede permitir que las personas recuperen su capacidad de normalizar su vida, de reinventarse en el sufrimiento, de crecer con ocasión de las crisis.

El encuentro empático tiene el poder propio de la escucha comprometida y la palabra que se convierte en bálsamo en el dolor.

¿Qué parte de tu equipo de trabajo es esencial como consejero espiritual? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

Los acompañantes espirituales que voy formando en estos 30 años de experiencia profesional. Son personas que se deciden a desarrollarse humanamente, no solo adquiriendo técnicas de comunicación y de ayuda psico-espiritual. Se comprometen con el hecho de saberse sanadores heridos que pueden sacar partido de la propia fragilidad.

La compasión por el sufrimiento de los demás requiere una sana autocompasión y un deseo de promover el gusto de ayudar, la satisfacción por compasión. No puede faltar la capacitación profunda para escuchar activamente y aprender a usar la palabra que acoge, confronta, persuade, respeta de manera sagrada.

Para acompañar espiritualmente es necesario hacer un ejercicio de profunda humildad con uno mismo y de confianza en el «médico interior» que cada persona tiene.

¿Cómo funciona una sesión de consultoría espiritual? ¿A quiénes van dirigidos estos servicios?

La persona que sufre por algún motivo pide cita en el Centro de Escucha San Camilo y se le atiende en una sesión individual y se le da cita posteriormente. Si la situación lo sugiere, pasa a un grupo de ayuda mutua de personas que tienen el mismo problema.

Nuestro servicio es gratuito y llevado a cabo sobre todo por voluntarios muy preparados en counselling y en atención al duelo. Algunos están especializados en el tema del suicidio o en acompañamiento a niños que sufren por este terrible problema.

¿Qué tipo de sentimientos encuentras en tus terapias de duelo? ¿Cuales son vuestras recomendaciones para superar la pérdida de un ser querido?

En al acompañamiento a personas en duelo encontramos mucha rabia, mucha tristeza y mucho sentimiento de culpa, tanto racional como irracional. Acompañamos con un modelo que también hemos publicado: el «modelo HUMANIZAR de intervención en duelo», basado en la psicología humanista.

Para hacer el trabajo del duelo, pensamos en cinco tareas: aceptar la realidad de la muerte, dar expresión a los sentimientos que produce, adaptarse al ambiente en el que el ser querido ya no está, invertir energía afectiva en nuevas relaciones y cultivar el dinamismo de la esperanza. Es un trabajo arduo que lleva tiempo, pero es una decisión de vivir a pesar de la pérdida.

Un entorno más humano y esperanzador para quienes lo necesitan

La vida de José Carlos Bermejo está dedicada a fomentar la esperanza e incrementar la humanidad en la sociedad. Se centra, sobre todo, en el acompañamiento a personas que están pasando por un duelo o a aquellos que confrontan una enfermedad e incluso la parte final de sus vidas o de las de sus seres queridos. En el Centro San Camilo, José Carlos Bermejo dirige a un nutrido número de profesionales y voluntarios que comparten el mismo compromiso y que dedican su esfuerzo a ofrecer su propia humanidad de un modo sanador aún reconociendo su fragilidad. Porque todos juntos podemos incrementar por mucho la esperanza que todos, en algún momento, vamos a necesitar.

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Publicado el 19 noviembre 2019 por Marta Sánchez
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