Esculpiendo fe y restaurando la magnificencia del arte

Publicado el 11 septiembre 2019 por Marta Sánchez
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Rafael Martín Hernández reside en Sevilla desde muy joven, pero nació en Cádiz en 1983. Ingresó como aprendiz de un reconocido escultor sevillano (Dubé de Luque) con tan solo 12 años, aprendiendo del maestro durante una década. En el 2006 se licenció en Bellas Artes y en el 2014 se doctoró Cum Laude. También ha sido profesor en la facultad de Bellas Artes de Sevilla. En la actualidad se ha centrado en su labor como escultor y restaurador, motivado por la insistencia de varios clientes para que interviniera sobre obras que necesitaban recuperar los valores expresivos del pasado, generalmente perdidos por restauraciones desafortunadas y falta de cuidados.

Comprobar que podía devolver el esplendor a una talla multiplicó su interés por la restauración, y la alegría de sus clientes al recuperar la mejor versión posible de una obra y presentarla de nuevo en sociedad, supuso un espaldarazo para Rafael en su trayectoria como restaurador. Como escultor, Rafael tuvo sus primeros encargos en el año 2000 y realiza sus proyectos de modo independiente desde el 2006. Elabora esculturas policromadas de temática religiosa para toda España, aunque ahora está en pleno desarrollo de un ambicioso proyecto para Guatemala. Trabaja en solitario en su estudio sito en Mairena del Aljarafe, donde le remiten piezas para restaurar desde toda la geografía nacional. No descarta formar un equipo de restauración debido a la creciente demanda que maneja.

Como restaurador está especializado en esculturas policromadas y aplica sus conocimientos como escultor, lo que supone una ventaja a la hora de restaurar (por  ejemplo, al reintegrar volúmenes).

Rafael, ¿qué es lo que más os apasiona a la hora de reavivar obras de arte?

Una de las cosas que más me seduce es el reto que supone cada obra y ver cómo va ganando poco a poco una correcta lectura visual, perdida por los avatares de su historia material. Además, saber que estás contribuyendo a recuperar la dignidad de una obra es muy reconfortante. Me siento a veces como un médico que debe sanar a un paciente que ha sido desatendido durante años en una sala de espera o ha ido de curandero en curandero, sufriendo tratamientos que han empeorado su estado de salud. Al final, cuando uno contempla el resultado de su trabajo, es como si la obra te lo agradeciera, desplegando toda su belleza mermada con los años. Eso es maravilloso.

¿Con qué herramientas prefieres trabajar? ¿Has elegido estas herramientas por su marca y, en caso afirmativo, por qué te gusta esta marca? ¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir las herramientas de trabajo que utilizas para las restauraciones?

Me gusta trabajar con útiles de calidad, independientemente de la marca, pues no siempre son garantía de éxito según qué producto. Principalmente, a la hora de reintegrar, deben usarse materiales lo más inalterables posibles, para que no tornen los colores, ni amarilleen, ni se desprendan. Por ejemplo en los últimos años las marcas han desarrollado barnices o pinturas específicas para restauración que evitan que se use por ejemplo el óleo, pues éste tornaba su cromatismo con los años, evidenciándose diferencias de color entre lo antiguo y lo nuevo. Además, estos materiales que incorporamos en las intervenciones deben ser reversibles. Eso significa que deben poderse retirar en caso de que sea necesario, sin necesidad de usar disolventes tan fuertes que dañen el original.

¿Cuál es el procedimiento que sigues para llevar a cabo los diferentes servicios de restauración que ofreces? ¿Existen diferencias dependiendo de las distintas especialidades artísticas? ¿Cuáles y por qué? 

Empiezo con un estudio sobre la historia de la obra y de su autor, investigando acerca de su técnica y la de su escuela artística, pues aunque cada artista incorpore novedades, se suelen seguir unos patrones que se transfieren de maestro a discípulo. Paralelamente, se hace un análisis con diferentes tipos de iluminación (luz rasante, luz ultravioleta…) e incluso rayos X en algunos casos. Con esa información se realiza una propuesta de intervención al cliente, actuando sobre la obra después de ser consensuada y aprobada.

Además, como restaurador, también orientamos al cliente, para evitar que quieran modificar una obra de calidad por causa de las modas, y ofrecerle un servicio según el cual se recupere todo lo posible del original. Únicamente en el caso de que la policromía haya sido eliminada y repintada de forma burda, soy proclive a recuperar su apariencia del pasado según archivos fotográficos y en base a las formas de su autor. Debemos entender que una imagen devocional tiene unas particularidades que permiten este tipo de intervenciones, que no se darían en una escultura para un museo, a la cual por ejemplo si le falta un dedo, éste no se reintegraría según los criterios que se siguen hoy en día.

¿Cuáles han sido tus experiencias profesionales que han marcado tu manera de hacer restauraciones? ¿Cómo esto se ve reflejado en los servicios de restauración que ofreces?

Han sido más que satisfactorias, pues siempre he cumplido los plazos y he dejado satisfecho al cliente y a los devotos de la imagen, debido al respeto que tengo por cada obra y su autor. Esto es muy valorado, pues ellos no quieren que la obra sea transformada, sino que siga siendo la misma pero recuperando su belleza. Imagino que esta forma de obrar es la que ha generado que a través del boca a boca y por internet me sigan reclamando para estos trabajos. 

Además, el hecho de que después de más de 10 años desde la primera intervención ninguna de las obras hayan tenido que volver a ser intervenidas es señal de que se han seguido los protocolos correctos en pro de la conservación de éstas.

Creación y restauración de arte, unidas

Rafael Martín Hernández elabora sus propias creaciones artísticas y restaura otras. Esta doble labor de creador y restaurador hace que ambas facetas se retroalimenten y le permiten mejorar en los dos ámbitos. La unión de los conocimientos necesarios para ambas labores le posibilitan ofrecer unos completísimos servicios ya sea como escultor o como restaurador, motivo por el que su cartera de clientes y encargos sigue creciendo, facilitando que pueda seguir vertiendo su talento en nuevas creaciones y devolviendo el esplendor a piezas deterioradas.

Aquí encontrarás más información sobre Rafael Martín Hernández.

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