Explora las posibilidades de tu cuerpo con el AcroYoga

Publicado el 29 mayo 2020 por Marta Sánchez
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Sandra Jiménez, instructora de AcroYoga en Vitoria, es profesora certificada por la escuela de AcroYoga Montreal (http://www.acroyoga.com). Asimismo, Sandra es ingeniera técnica informática, terapeuta de shiatsu y de masaje tailandés.

El AcroYoga supuso un cambio radical y tremendamente positivo en su vida. Afirma que con 37 años se encuentra mejor que nunca a nivel físico: con más fuerza, flexibilidad, equilibrio, consciencia corporal y coordinación. A nivel mental y emocional, esta actividad le ha ayudado a superar muchas creencias limitantes y miedos, mejorar su autoestima y su forma de comunicarse y de relacionarse con los demás.

Sandra también ha practicado aikido, tai chi y yoga durante muchos años, pero nunca fue una persona deportista ni atlética. Explica que su vida se volvió (literalmente) del revés cuando descubrió el AcroYoga casi por casualidad en 2016 mientras vivía en Barcelona. Se enamoró locamente de esta práctica y desde entonces le dedica más horas de lo que sería sensato, entrenando, compartiendo, jugando, aprendiendo y enseñando.

Cuando Sandra se mudó de Barcelona a Vitoria (Álava), donde el AcroYoga era totalmente desconocido, decidió que tenía que darlo a conocer y compartirlo de todas las maneras posibles, así que se formó como profesora y comenzó a dar clases. 

Con el tiempo ha ido dedicándole menos horas a sus otros trabajos y cada vez más a la enseñanza del AcroYoga. Desde enero de 2018 imparte clases regulares de AcroYoga en Vitoria-Gasteiz y talleres intensivos en otras ciudades, en festivales o retiros, buscando siempre inculcar el espíritu de comunidad de esta práctica.

¿Qué es el AcroYoga?

El AcroYoga es una práctica de movimiento basada en el Yoga y diferentes prácticas acrobáticas (gimnásticas, circenses, marciales o de danza). También incluye conceptos de masaje tailandés y otras prácticas terapéuticas, diversos tipos de baile (desde la danza contemporánea al break-dance)… Es una práctica orgánica que sigue en constante evolución.

Normalmente, el AcroYoga se practica entre tres personas, que desempeñan tres roles diferentes: base, volador y cuidador. La persona que hace el rol de base es quien sostiene a la persona que hace el rol de volador(a), mientras que el/la cuidador(a) es el principal sistema de seguridad para realizar las posturas y transiciones.

¿Qué es lo que más os apasiona en Acro Zen de practicar y difundir información sobre el AcroYoga? 

Por una parte, el AcroYoga no deja indiferente a nadie que lo prueba. La persona que hace AcroYoga por primera vez pasa muy rápidamente del miedo, la desconfianza o la incredulidad a la euforia y el entusiasmo. El AcroYoga es divertido, emocionante e inspirador. Es tremendamente adictivo (en el buen sentido) y llena de alegría. Físicamente, empodera a quien lo practica, al verse capaz de hacer cosas que creía imposibles.

Por otra parte, el AcroYoga es una práctica social y colaborativa: necesitas a más personas para poder practicarla. Te permite aprender a comunicarte de manera más empática y asertiva, a escuchar con todo tu cuerpo y toda tu atención, a trabajar en equipo, a apoyarte en los demás y dar tu apoyo, a conectar profundamente con otras personas. En un mundo cada vez más globalizado y dominado por el capitalismo y el individualismo, el AcroYoga da herramientas para una sociedad más colaborativa e inclusiva.

Una de las partes más gratificantes de ser profesora de AcroYoga es ver la cara de felicidad y sorpresa en las personas que lo prueban por primera vez.

¿Qué parte de vuestro equipo de trabajo es esencial para impartir clases de acroyoga? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

Afortunadamente, para practicar AcroYoga no hace falta prácticamente nada. Un espacio diáfano, un suelo plano, unas esterillas de yoga o colchonetas (o una toalla si se practica al aire libre sobre el césped o en la playa)…

Lo más importante es poder establecer y construir poco a poco un clima de confianza y de seguridad para todas las personas, mediante juegos y ejercicios específicos. La práctica de AcroYoga debe ser segura siempre, por encima de todo.

Según vuestra experiencia, ¿es necesario prepararse mental y físicamente para introducirse en la práctica del acroyoga? ¿Cuánto tiempo debe invertir un principiante en la práctica y estudio del acroyoga para ver resultados en el bienestar físico, mental y emocional?

El único “prerrequisito” es no acudir a la clase con ideas preconcebidas sobre qué serás capaz de hacer y qué no. ¡Déjate sorprender!

El AcroYoga, al igual que el Yoga, se adapta a la persona. No al revés. Cualquier persona puede hacer AcroYoga, en alguna de sus formas. El AcroYoga es una práctica versátil, que incluye un rango de técnicas y movimientos muy amplio. La flexibilidad o la fuerza no son prerrequisitos para realizar AcroYoga, son una consecuencia de la práctica.

Los beneficios de la práctica de AcroYoga se sienten desde la primera vez. Cuanto más se practica, evidentemente, mayores serán, y a niveles más profundos.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el yoga tradicional y el acroyoga?

A simple vista, puede parecer que el AcroYoga no tiene nada que ver con el Yoga. Son dos disciplinas totalmente diferentes. En AcroYoga se trabaja en grupo en vez de forma individual, el enfoque está más puesto en la comunicación hacia el exterior que hacia la introspección y la escucha interna. En AcroYoga, a menudo hay risas y gritos, lo que más resalta es la diversión, mientras que cuando imaginamos una clase de Yoga solemos hacerlo con silencio, y el foco puesto en la meditación y la calma.

Y sin embargo, cuanto más AcroYoga practicas, más sientes el Yoga dentro del Acro: la importancia de la respiración, la necesidad de estar en el momento presente; o cómo de integrados están los principios de Metta, Karuna, Mudita y Upeksa (bondad, compasión, alegría empática, ecuanimidad) en el AcroYoga.

Libera tu cuerpo y tu mente de los prejuicios limitantes

Sandra Jiménez nos explica que el AcroYoga es una disciplina ideal para cambiar a mejor la relación que tenemos con nuestro cuerpo y la fluidez con la que mente y cuerpo se coordinan. Las acrobacias y posiciones de esta actividad fomentan la necesidad de vivir en el presente y enfocar nuestra mente y nuestros sentidos en el aquí y ahora, empezando por la respiración. De esa disciplina se derivan numerosos beneficios tanto psicológicos como fisiológicos y también sociales al ser el AcroYoga una actividad que requiere de la participación y colaboración de varias personas.

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