Cuando la maternidad es una apuesta

Publicado el 15 julio 2019 por Marta Sánchez
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Victòria Peñafiel es una barcelonesa que trabaja en su estudio de fotografía junto a su marido. Mientras ella es la que se encarga de disparar y del objetivo; él se encarga de la edición de imágenes y la gestión postventa de los clientes.

Estudió traducción e interpretación, pero cuando nació su tercer hijo decidió lanzarse como fotógrafa profesional especializada en fotografía newborn. No obstante, su transición fue un proceso largo y sin prisas, ya que al trabajar como traductora combinó ambas profesiones durante años.

Aunque comenzó trabajando desde casa, en la actualidad su estudio se ubica en un espacio más grande, de unos 75 m2, junto a la Sagrada Familia, en una ubicación céntrica dentro de la ciudad. Su especialización es la fotografía de recién nacidos en Barcelona, si bien también hace fotos a bebés más mayores, a niños, familias enteras, y fotografías íntimas de lactancia o partos.

Victoria Peñafiel, ¿a quiénes diriges la frase “las fotos son besos lanzados al aire que siguen llegando a las mejillas y frentes de quienes las miran tiempo después”?

La frase se dirige a las mujeres que aterrizan en mi web. Me gustaría que nos diéramos cuenta de la importancia de las fotografías como legado familiar. Las fotos son como un buen vino, que madura con el tiempo, y con los años es cuando cobran verdadero valor por los recuerdos que atesoran.

Cuando tu hijo ve una foto suya enmarcada en la casa, de algún modo está escuchando una voz que le dice cuánto se le quiere. Le estamos diciendo que pertenece a la familia, que está presente. De ahí que diga que las fotos son «besos lanzados al aire»: es una metáfora muy visual de cómo entiendo la fotografía.

Bebé durmiendo.
Victoria intenta concientizar a las mujeres sobre la importancia de las fotografías como parte del legado de una familia.

¿Qué marca de cámara prefieres utilizar para la fotografía infantil y por qué?

Siempre he sido una «chica Canon» y he trabajado con varias generaciones de la Canon 5D, pero hará cosa de un año me cambié a Sony. Ambas son buenas marcas, pero creo que Sony ahora mismo es imbatible en lo que a volumen/peso se refiere.

Y su capacidad de enfocar directamente al ojo convierte sus cámaras Alpha en maravillosas para la fotografía infantil, donde muchas veces el sujeto no para de moverse. Además, tiene otra función fantástica, y es que permite el disparo totalmente silencioso, que resulta muy útil en entornos donde sea necesario preservar el clima de intimidad.

Oreja de un bebé.
Si bien Victoria ha trabajado a lo largo de su trayectoria con equipos Canon, en la actualidad se decanta por la marca Sony.

¿Qué buscas transmitir cuando haces sesiones de fotos de familia sin ropa? ¿Qué cara de la maternidad buscas exponer en estas fotos?

Este tipo de fotografías íntimas de la maternidad son mi apuesta personal para que las mujeres nos reconciliemos con nuestro físico. Somos siempre nuestras peores críticas, y casi nunca nos vemos bien. Cuando, además, hemos tenido hijos y nuestro cuerpo ha sufrido una transformación, todavía se agudiza más esta sensación de no sentirse a gusto.

Creo firmemente que hacerse una sesión de fotos íntima, piel con piel, mostrando el verdadero vínculo con nuestros hijos puede ser una experiencia terapéutica. Es una forma de ver cómo nos ven ellos: como la mejor madre del mundo, el centro de su universo. En estas fotografías se ve mucho contacto, muchas caricias, besos, momentos de lactancia… son un verdadero tesoro.

¿Puedas dar un consejo a nuestros lectores sobre cómo sacar fotos a newborn con su hermano mayor? ¿Cómo consigues que el hermano mayor no se canse durante la sesión de fotos?

Hacer fotos a recién nacidos ya es complicado por sí mismo, pero si además añadimos el elemento hermanos, la dificultad se multiplica. No obstante, cuando los hermanos mayores colaboran y están de buen humor, se consiguen captar momentos muy tiernos. Si tuviera que dar un consejo, sería que debemos intentar adaptarnos al ritmo del hermano (o hermanos) y actuar rápido.

Cuanto más se alarga el «momento foto» (estate quieto, no te muevas, sonríe…) más se cansan y se agobian, sobre todo cuando son todavía pequeños, de dos a cuatro años. Hay que ponérselo fácil: quizás es mejor pedirle que se tumbe junto al bebé recién nacido que pedirle que lo sujete en brazos. En definitiva, hay que improvisar y adaptarse, rebajando expectativas.

Pie de bebé.
Victoria considera que es necesario actuar rápido a la hora de fotografiar hermanos pequeños, para así evitar que se cansen y agobien.

Bebés frente al objetivo

Fotografiar bebés y niños no es tarea fácil. Entender cuándo es el mejor momento para fotografiarlos y la imposibilidad de controlar su movimiento, son algunos de los retos a los que tiene que enfrentarse Victoria Peñafiel. La naturalidad, belleza y vínculos familiares son partes esenciales de todos sus reportajes.

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Publicado el 15 julio 2019 por Marta Sánchez
Publicado en: Fotografía
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