Mónica Barahona, granadina y Martina Doll, alemana conforman el equipo de mural x 3. Mónica es licenciada en pintura en Bellas Artes y Martina es licenciada en diseño tridimensional e interiorismo en Alemania- Las dos residen en Granada y unen su pasión por el arte y el gusto por el trabajo cuidadoso, hecho con buen oficio y delicadeza., Haciendo un buen tandem nunca descartan la posibilidad de trabajar en colaboración con personas de una sensibilidad similar, ideas originales y ganas de aventura.
Mónica y Martina se conocieron en la época de estudios y decidieron unir sus conocimientos complementarios buscando una alternativa a la enseñanza, que es la salida profesional más habitual para los licenciados en Bellas Artes. Además, el trabajar en equipo les posibilita salir de la soledad del artista en su taller.
A ambas les gustó la idea de unir sus conocimientos específicos, la visión de la pintora artística con la de la diseñadora que disfruta del trabajo manual de buena calidad, y lo sistemático. Esta situación inicial les llevó a maneras poco convencionales de experimentar, y a una forma singular de organizar sus procesos de trabajo. Se dedican a la creación de ambientes originales mediante la realización de murales y diferentes diseños artísticos en paredes.
Cuando estamos en el pleno proceso de materialización de nuestras ideas disfrutamos muchísimo, aunque para poder trabajar necesitamos a veces ajustar tanto los precios, ya que en ocasiones parece que trabajamos por amor al arte.
Somos recompensadas porque a menudo se establece un lazo amistoso con nuestros clientes.
Hay 3 componentes que son esenciales.
Así, todas las partes son necesarias e insustituibles y nos complementamos de forma natural. Y siempre lo decimos, en nuestro equipo: «la tercera es la escalera». ¡Nunca nos puede faltar!
Es el espacio mismo el que sugiere una solución diferente en cada situación. Nuestra motivación es sacar lo mejor de cada sitio y eso ofrecemos al cliente. Pero no siempre es posible compatibilizar la idea con los deseos del cliente. Muchas veces materializamos una idea ya determinada por este y, por supuesto, intentamos mejorarla dando nuestro toque personal. Aunque no cabe demasiado la improvisación: el mural debe estar perfectamente planeado antes de empezar, para no retrasarnos en los plazos de ejecución.
El trabajo físico y a destajo que supone trabajar en proyectos cerrados nos resulta duro. La preparación adecuada de las paredes también puede ser un quebradero de cabeza. No siempre la situación es la ideal y hay que adaptarse a imponderables climáticos como el frío e incluso la lluvia. También, en ocasiones, compartir espacio y tiempo con otros gremios dificulta la capacidad de concentración y desenvoltura en el trabajo.
Pero, sin duda lo que más cuesta de un mural es… acabarlo. Siempre parece que se puede hacer algo más y cuesta reprimirse para no improvisar un final diferente. Aquí está el punto fuerte de Martina, que sistematiza la fase final como directora de «orquesta» en la obra.
Por lo general, el arte se inserta en un espacio determinado: un cuadro cuelga de una pared, una escultura luce en un rincón de una estancia… Pero, con los murales es distinto. Por su tamaño y la base que utilizan, los murales son parte intrínseca del espacio. Y, más aún, generan el espacio que emplean como base. El mural influye en la manera en que el espectador interacciona con el espacio, produciendo de este modo una relación más próxima entre el arte y quien lo disfruta. El equipo de mural x 3 conoce estas peculiaridades de los murales y aportan su método de trabajo y su talento para plasmar su arte al gusto de sus clientes.