Haz de tus alimentos tu medicina personal

Publicado el 4 mayo 2020 por Marta Sánchez
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Shila Ansogain Archanco, nutricionista en Pamplona, ciudad en la que nació hace 41 años y donde reside y trabaja, estudió la carrera de Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Navarra. Colegiada en Navarra con el número Col. NA00011. Al finalizar la carrera cursó la especialización de trastornos de la conducta alimentaria y desde entonces se ha mantenido en continuo reciclaje para conocer bien el organismo y saber cómo funciona para poder aplicar la nutrición correctamente, con la finalidad de buscar la salud. Se especializa en nutrición antiinflamatoria.

Tras varios años trabajando de la mano de grandes médicos, Shila decidió montar su propia consulta. En los últimos años ha trabajado la nutrición oncológica junto con un prestigioso médico, del cual ha aprendido mucho y a quien le agradece todo. Se especializó en nutrición oncológica en la UNED al observar que es el campo de la nutrición más olvidado y los pacientes oncológicos, más que nadie, necesitan un tratamiento nutricional para hacer frente al cáncer.

Tras varios años de continuo reciclaje y aprendizaje, el campo de la nutrición que más le gusta es la nutrición clínica y oncológica. Con la nutrición ayuda a disminuir la sintomatología, así como evita la aparición de enfermedades degenerativas. Desde pequeña, a Shila le ha gustado todo lo relacionado con la salud. Con los años observó que la alimentación es la llave para obtener la salud y es lo que le llevó a estudiar esta carrera. De hecho, le viene de familia y ha continuado con todo lo que su familia le ha enseñado.

Shila, ¿qué fue lo que te motivó a dedicarte a la nutrición y dietética, para ofrecer mejoras en la salud física de tus pacientes? ¿Tienes razones personales?

Siempre tuve claro que quería estudiar una rama sanitaria, y cuando llegó el momento de elegir la carrera, me decanté por la nutrición ya que vi que era la llave a la salud. Además, soy vegetariana de nacimiento. Con lo cual, he crecido en un ambiente donde la salud y la alimentación siempre ha sido importante. 

El organismo necesita nutrirse para que funcione correctamente. Ya no hablamos solo de una alimentación saludable, sino de algo que va más allá. Somos lo comemos y sobre todo lo que absorbemos, eso es lo que nos va a determinar la salud. Por lo tanto, trabajo la nutrición integrativa, que ve al cuerpo como lo que es: un conjunto y como tal debemos trabajarlo.

¿Qué parte de tu equipo de trabajo es esencial para garantizar la salud física mediante la nutrición balanceada? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

Todo es importante. Como comenté antes, el organismo es un conjunto y como tal se debe trabajar. No solo me dedico a reeducar sobre nutrición, sino que busco la salud del paciente. Con lo cual daremos importancia a los filtros de nuestro cuerpo: el hígado, el riñón, los pulmones, la piel e intestino.

Si el intestino no elimina las toxinas, estas pasarán a la sangre, sobrecargando el hígado, provocando síntomas como cansancio, fatiga, problemas articulares, migrañas, alergias, entre otros problemas. No hacemos nada si aprendes a comer correctamente y tenemos un problema de fondo. Por ese motivo es primordial la primera visita, en la que escuchar al paciente y conocer cómo ha llegado a la situación en la que se encuentra para indicarle el tratamiento nutricional.

Lo que nunca debería faltar en una consulta de nutrición, como en cualquier otra disciplina sanitaria, es que los pacientes se sientan arropados porque se les escucha, se les entiende y les das una solución a su “problema”.

Según tu experiencia profesional, ¿cuáles son las recomendaciones que les darías a tus pacientes para garantizar la efectividad de los tratamientos nutricionales que ofreces? ¿Cuándo y en qué condiciones le recomendarías a un posible paciente que debe buscar tratamiento nutricional?

Cuando viene un paciente a consulta, lo primero que le explico es cómo la nutrición afecta a nuestra salud a corto plazo y, sobre todo, a largo plazo. Gracias a ella podemos activar o desactivar genes que nos llevan a padecer enfermedades degenerativas. Se deben realizar cambios hacia una nutrición saludable.

Es cierto que todo cambio requiere de un esfuerzo, pero en cuanto llevan a cabo esos cambios, los propios pacientes ven los resultados. Por lo tanto, les recomiendo que valoren cómo se encuentran y cómo quieren encontrarse. Como dice Hipócrates, el padre de la Medicina: “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

Observamos que existe un sector de la población que no está enferma pero tampoco se encuentra bien, sufriendo sintomatologías. Esto significa que algo no funciona correctamente y con cambios nutricionales, así como modificando los hábitos de vida (sueño reparador, horarios de comida, gestión del estrés, contaminación, ejercicio físico, intestino sano…) podemos corregir esa situación.

Hablamos de inflamación silenciosa o subclínica, la cual va generando síntomas que nos hacen perder el bienestar, debido a un estilo de vida inadecuado, alimentación nada saludable, estrés, falta de sueño, problemas intestinales… A ellos, les recomendaría buscar un profesional de la nutrición integrativa, para trabajar el organismo en su conjunto y corregir la situación.

Tengamos en cuenta que el sobrepeso y la obesidad es la consecuencia de un organismo alterado y no solo se aborda realizando un cambio en la alimentación, entran en juego aspectos hormonales, la microbiota, el estrés, el ejercicio, el sueño….

¿En qué consisten la nutrición oncológica y cómo se diferencia de la nutrición tradicional?

Hay aspectos de base que son iguales para todos, pero tenemos algunos que no. Debemos tener en cuenta que en el paciente oncológico es muy común sufrir desnutrición, a excepción del cáncer de mama que cursan con ganancia de peso corporal, además de síntomas ocasionados por el propio tumor (tamaño y localización) y el tratamiento médico.

Por lo tanto, la nutrición en estos momentos es crucial. Debemos aportar los nutrientes necesarios y disminuir los que más les dañan, adaptándola a cada situación y buscando la homeostasis del paciente.

El tratamiento nutricional se debe aplicar desde el diagnóstico de la enfermedad para evitar la desnutrición, poder aumentar el sistema inmune, llevando mejor los tratamientos y con menos efectos secundarios, siendo así el tratamiento médico más efectivo. Durante el proceso, el paciente sufre distintas situaciones que dificultan su alimentación, por lo que se debe ir adaptando para que pueda comer y nutrirse. Es primordial que no entre en una situación de caquexia.

La clave de tu salud pasa por tu nutrición

Shila Ansogain Archanco ha seguido su vocación personal y su tradición familiar para hacer del conocimiento de la nutrición humana su herramienta de trabajo. Mediante una exigente y constante formación, siempre en continuo reciclaje para incorporar los últimos descubrimientos científicos, ha desarrollado sus capacidades como nutricionista clínica, especializándose en la nutrición oncológica. Sus análisis de la situación de cada paciente le sirven para diseñar tratamientos personalizados que procuran llevar a cada persona a su mejor versión, desarrollando un estado de salud óptimo basado en la nutrición adecuada y responsable.

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