Trabajo nuclear para el deterioro cognitivo

Publicado el 14 febrero 2020 por Marta Sánchez
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María José Sumariva López, es Licenciada en Psicología, con habilitación sanitaria y formación de posgrado en Terapia Cognitivo-Conductual, intervención con cuidadores y Neuropsicología Clínica. Lleva dedicándose a la Psicología desde hace 12 años, incluso antes de terminar la carrera donde ya hacía prácticas en centros y hospitales.

Para ella la Psicología es completamente vocacional, aunque también le apasiona la música, las nuevas tecnologías, la pintura, etc. Se considera una persona muy activa, con muchas motivaciones y aspiraciones. María José comenta que CITEA es un centro especializado en la atención a pacientes y familias con Alzheimer y otras demencias.

Lleva 10 años ofreciendo servicio a esta población, cubriendo necesidades desde pacientes en el inicio hasta pacientes más avanzados en el deterioro. Aborda desde la clínica, la formación y el asesoramiento. Aunque ciertas competencias las ejerce de forma individualizada. Para el abordaje de cada caso, se apoya en un equipo de profesionales con dilatada experiencia en este campo.

 ¿Qué le motivó a hacer este trabajo?

Mi ruta comenzó trabajando con cuidadores en un Proyecto de Investigación donde se evaluaban a cuidadores de personas dependientes hospitalizadas, y se les ofrecía apoyo psicológico. Me formé en ese sentido y seguí trabajando en esa línea, hasta que me especialicé en la población de familias de pacientes con Alzheimer u otras demencias. En este camino llevo ya 7 u 8 años, trabajando, y los que vengan por delante.

¿Cómo contribuye CITEA al mejoramiento de la calidad de vida de pacientes con Alzheimer?

Las necesidades de un paciente con Alzheimer, como de su cuidador principal son muy amplias, y desgraciadamente no siempre se cubren con los recursos públicos. Está demostrado científicamente que la Estimulación Cognitiva, y las terapias no farmacológicas en general, muestran una alta efectividad en pacientes con Alzheimer, sobre todo si se combina con un tratamiento farmacológico adecuado, supervisado por un Neurólogo o médico de Atención Primaria, según los casos y la disponibilidad del recurso sanitario. Nuestros programas son tanto en grupo como individuales.

En grupo ofrecen la posibilidad de socializar y poner en práctica actividades grupales que permitan la comunicación verbal y la participación entre pacientes, lo cual promueve el bienestar del paciente al sentirse integrado en un grupo de iguales. En el caso del abordaje individual, es más focal y permite trabajar aspectos como la atención o la capacidad organizativa.

Este tipo de terapias deben considerarse incluso antes de que la Demencia esté instaurada, cuando hay un Deterioro Cognitivo Leve detectado por parte del Neurólogo. Es importante contemplar que, cuanto antes se intervenga y se estimulen las capacidades conservadas, al igual que se fomenten las parcialmente deterioradas, la evolución de los síntomas de la enfermedad será más lenta.

Con ello, se ofrece mayor calidad de vida al paciente y se retrasa un posible diagnóstico de Demencia (tipo Alzheimer la más común, u otras). Debemos tener en cuenta que una característica importante de nuestro cerebro es la plasticidad cerebral, aunque en menor medida en casos donde el deterioro está presente. No obstante, en cualquier circunstancia es favorable para el desempeño de las tareas programadas en los Programas de Estimulación Cognitiva, ya que dicha plasticidad es la que permite ejercitar otros circuitos neuronales que ayuden a favorecer las capacidades conservadas y mantengan las deterioradas parcialmente.

A medida que evolucionan los síntomas, la plasticidad será menor. Por tanto, este tipo de intervenciones se recomiendan incluso de forma preventiva, en poblaciones de riesgo (mayores de 65 años, personas con problemas vasculares, etc.) que protejan de un posible deterioro. Asimismo, ofrecemos grupos de apoyo a cuidadores, charlas formativas y sesiones de terapia tanto familiar como individual, permitiendo al cuidador principal que se encuentre en un clima de apoyo y de atención a dificultades que pueda encontrar durante su tarea de cuidado.

¿Qué tipo de recursos requerís para realizar vuestro trabajo? ¿Qué es lo más importante?

Respecto a materiales a trabajar, dependerá de los medios a disponer en ese momento. Habitualmente se recurre al trabajo de papel y lápiz, complementando con materiales manipulativos con contenidos más visuales (palabras, colores, imágenes, etc) y se trabaja la asociación de conceptos, la composición de imágenes según modelo, entre otros. También integramos en algún momento el uso de nuevas tecnologías, mediante actividades en tablet.

En cuanto a personal técnico, es esencial que el terapeuta que realice estas terapias sea Neuropsicólogo o Neuropsicóloga, ya que buscamos ofrecer la mejor calidad formativa en los profesionales que formamos parte del centro. De igual forma, los terapeutas que llevan a cabo la intervención con cuidadores tienen una adecuada formación y trayectoria que permiten desarrollar un trabajo efectivo con estos familiares.

Cuando el abordaje es en casos donde hay mayor deterioro, el terapeuta ocupacional, el fisioterapeuta, entre otros, tienen un papel relevante ya que intervienen de forma más directa en aspectos no tan cognitivos, sino motrices y rutinarios. En cuanto a los recursos en el trato, lo importante es la apertura y disposición del cuidador principal, salvo casos de deterioro muy leve donde el propio paciente es el que acude al servicio.

Es fundamental que el cuidador desarrolle estrategias que permitan la incorporación al programa de estimulación y su posterior habituación a la rutina de las sesiones. Puede darse el caso de que el paciente no desee asistir, por lo que será el cuidador el que fomente el ánimo y motivación a acudir al centro. En casos en donde es difícil acudir, se ofrece estimulación en el domicilio, que facilita la adherencia al tratamiento.

¿Cuáles son las recomendaciones que dais a los familiares de un paciente con Alzheimer para?

El apoyo que se le aporta a un cuidador de Alzheimer no podría abarcarse en una lista de recomendaciones. La enfermedad tiene una evolución constante y progresiva en deterioro, por lo que cada fase y cada caso es diferente. No obstante, se pueden resaltar algunas ideas que se van trabajando en el proceso:

  • Autocuidado: no debe olvidarse de si mismo, aunque su vida y sus roles se vean más limitados
  • Buscar ayuda: forma parte también del autocuidado, ya que tener una red de apoyo (familiar, social, técnica) es importante para el autocuidado y un buen desempeño en la tarea de atender a su familiar afectado.
  • Empatía e información: es importante conocer la enfermedad y empatizar con los síntomas que padece, tenga o no conciencia de enfermedad
  • Adaptar el entorno: es una necesidad progresiva que, cuanto antes se comience, y con la mayor naturalidad, más fácil será para el paciente adaptarse a las nuevas circunstancias. En muchos casos es necesario ir delegando responsabilidades a otras personas, ante una próxima incapacidad para resolverlas. Por tanto, un cambio en ese sentido de forma natural y progresiva ayudará a que el paciente no se sienta anulado ni apartado de sus quehaceres.

¿Existen casos de Alzheimer prematuro? ¿Cómo suelen ser diagnosticados o detectados?

Es notable que, cada vez hay más casos de Alzheimer y en edades más precoces. El desarrollo de los síntomas no es inmediato sino muy progresivo, viviendo el paciente inicialmente una dificultad en la memoria inmediata durante algunos años, donde se determina el Deterioro Cognitivo Leve.

No conlleva una limitación en otros ámbitos pero la limitación en los procesos de memoria cada vez es más notable. La detección en pacientes más jóvenes suele percibirse en un menor rendimiento laboral, dificultades en la gestión financiera del hogar entre otras. Es importante que, en casos de sensación subjetiva de pérdida de memoria, se acuda a un profesional que pueda supervisar dicha dificultad, ya que no siempre se desencadena en una demencia tipo Alzheimer.

En muchos casos, los déficits de memoria pueden estar asociados a situaciones de estrés o a sintomatología depresiva, que no necesariamente lleve a esta enfermedad. Si está vigilado desde el inicio, se podrá intervenir más al inicio y ofrecer al paciente mayor calidad de vida.

Tratamientos especializados, integrales adaptados a cada persona y enfermedad

En CITEA, María José Sumariva López, realiza un abordaje centrado en la atención al paciente, configurando e implementando programas de Estimulación Cognitiva. También realiza evaluaciones Neuropsicológicas tanto a pacientes de los Programas de Estimulación Cognitiva como a familias que quieran una evaluación de forma concreta. Asimismo, interviene con cuidadores y familias, tanto en sesiones en grupo como en terapia familiar. Su formación y experiencia le permite trabajar en ambos campos, algo que lleva haciendo varios años en su trayectoria profesional, en diversos centros.

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