Tu referencia legal para defender tus derechos

Publicado el 3 febrero 2021 por Marta Sánchez
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Alberto Peiró, abogado aragonés nacido en Zaragoza hace 34 años, ejerce su profesión libremente, desde despacho propio de carácter multidisciplinar. Alberto es Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza (2004-2009) y Máster en Práctica Jurídica por la misma Universidad (2009-2010). Tras la inicial pasantía, se colegió en abril de 2012, dando comienzo a su carrera profesional, en la que ha venido colaborando con distintas firmas de tamaño medio en el ámbito jurídico zaragozano.

Desde 2015 desarrolla la profesión de manera autónoma, teniendo como clientes tanto a ciudadanos particulares como a empresas. En estos momentos está especializado en Derecho penal, Derecho administrativo sancionador (multas) y Derecho de familia. Como abogado penalista, he intervenido hasta ahora en más de 500 casos de Derecho penal, tanto ante Comisarías, como Juzgados de Instrucción, de Violencia sobre la Mujer, de lo Penal y Audiencias Provinciales.

Alberto Peiró, abogado penalista en Zaragoza.

Si tuviera que decantarse por un aspecto de su área de trabajo considera que, en líneas generales, la defensa del cliente en el estrado tras una buena labor preparatoria es lo más enriquecedor profesionalmente, como culminación de todo el trabajo previo. Explica que su práctica durante los últimos años le lleva a confirmar que actualmente el cliente requiere a nivel técnico una visión integral del Derecho y una capacidad jurídica multidisciplinar ante todo, pues a menudo los problemas o las incertidumbres de carácter legal acaban afectando a distintas áreas jurídicas.

También piensa que se valora mucho la cercanía, la confianza del trato directo y la disponibilidad a la hora de contactar o reunirse; por eso el cliente suele huir de las grandes firmas o empresas de servicios jurídicos en este ámbito del Derecho. La motivación de Alberto para iniciar esta profesión fue vocacional. Afirma que la abogacía es una carrera de fondo que exige una sólida formación de base y, después, una serie de habilidades y competencias profesionales que resulta muy gratificante poner en práctica.

Alberto considera que su profesión tiene la peculiaridad de que, además de estar dirigida a resolver o mitigar problemas del cliente, enfrente suelen tener a su vez a otro profesional cuyo trabajo va a oponerse al propio, lo que hace que cada caso sea un reto. En este sentido, llamar a un cliente para comunicarle que ha sido absuelto de la situación injusta que se le imputaba, o para darle la noticia de que ya se ha obtenido una indemnización merecida a su favor, son situaciones que compensan con creces la dificultad de cualquier asunto y otros inconvenientes del día a día profesional.

¿En qué momento recomendáis contar con la asesoría de un abogado penalista y por qué?

Creo que la labor del abogado defensor conlleva un trabajo preventivo fundamental y que va en aumento, incluso en el ámbito penal. Conforme avanza el tiempo, hay más normativas a todos los niveles, y donde hay normas hay sanciones para controlar su incumplimiento, no solo en el ámbito empresarial.

A nivel particular, cualquier persona que crea que ha podido cometer un acto ilícito o que considere que otras personas así lo suponen, debería buscar asesoría de inmediato mediante un abogado especialista en Derecho penal. Como sucede en la medicina y en tantos otros ámbitos, cuanto antes se acuda al profesional, más probabilidades hay de que el problema pueda gestionarse mejor. Por supuesto, una vez que el ciudadano es detenido o reclamado por la autoridad judicial o policial, la asistencia letrada es obligatoria, pero si ya hemos podido anticiparnos a ese momento y si el ciudadano ya ha tenido oportunidad de elegir al mejor profesional para que le asista, la diferencia es abismal.

Además, la otra vertiente profesional del penalista es la acusación particular. Es decir, cuando defendemos no al acusado, sino a la víctima. En este caso, si bien la asistencia letrada no es obligatoria, a mi juicio sí resulta determinante. En relación con el asesoramiento, la defensa de sus intereses y su capacidad de intervenir en el procedimiento no tiene nada que ver la situación de una persona -ya sea particular o como dueño de un negocio- que acude sola a poner una denuncia y ya no sabe nada más de su problema hasta que le citan, en su caso, el día del juicio, con la de una persona que cuenta con un abogado que le asiste en la denuncia y que a continuación se persona en las actuaciones penales como acusación particular en su representación como víctima.

En este caso, que la víctima contrate a un buen abogado penalista para que ponga todo su trabajo al servicio de reparar el daño que le hayan causado, ya sea personal o económico, representa una diferencia cualitativa muy importante respecto a no hacerlo.

¿En qué tipo de problemas del ámbito penal podéis ayudar a vuestros clientes?

En cualquier procedimiento de tipo penal podemos ofrecer al cliente nuestros servicios profesionales, ya sea porque ha sido víctima de algún acto ilícito -por ejemplo, la común sustracción de un móvil o unas amenazas recibidas a través de una red social-, o bien porque se ha visto envuelto en cualquier tipo de conflicto como sujeto activo.

Como ejemplo de esto último podemos poner las lesiones causadas en una pelea, o una estafa si vendió algo que no entregó. En estas situaciones el cliente puede prever que se va a enfrentar a una investigación policial o judicial.

¿Cuáles son los honorarios promedios que conlleva el proceso penal?

El Derecho penal es un ámbito tan amplio que es imposible responder a esta pregunta a priori con carácter general. Hablamos de procedimientos judiciales que pueden ir, por ejemplo, desde un juicio de delito leve por hurto de una botella de licor en un supermercado hasta delitos de lesiones graves o tentativas de homicidio por haberse involucrado en una agresión.

En todo caso, nuestros honorarios vienen orientados por el baremo que tiene establecido el Colegio de Abogados y que, en el ámbito penal, se fijan de manera proporcionada al tipo de procedimiento en el que intervenimos y a la gravedad de las penas que se discuten. Además, en mi despacho solemos ofrecer facilidades a nuestros clientes, tales como aplazamientos en el pago u orientación para solicitar el derecho a asistencia jurídica gratuita.

¿Cuáles son, en breve, los derechos de un acusado mientras no sea condenado?

El derecho fundamental de toda persona investigada en un procedimiento penal es la presunción de inocencia. Esto determina que cualquier proceso penal vaya dirigido a que la fiscalía y, en su caso, la acusación particular, tengan que demostrar que la persona encausada es culpable de los hechos que se le imputan y no al revés.

En el marco de este derecho fundamental, es importante recordar que el investigado debe reclamar la presencia de un abogado antes de someterse a ninguna pregunta en el marco de una investigación, así como a conocer el motivo por el que se le investiga o se le pretende detener, desde el primer momento. También tiene derecho a no declarar contra sí mismo, pudiendo no contestar a todas o alguna de las preguntas que se le formulen en el ámbito de un interrogatorio policial o judicial, así como a pasar a disposición judicial cuando es detenido, en cuanto no se le deban practicar más diligencias por la policía y, en todo caso, en un máximo de setenta y dos horas.

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