Una nueva forma de combatir el dolor

Publicado el 6 noviembre 2019 por Marta Sánchez
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La fisioterapeuta Maite Goicoechea Manso nació en Vitoria en 1979 y su motivación para desempeñar su trabajo son los pacientes. Ellos son su escuela, su motor y su fuente de preguntas porque, cuando un paciente no mejora, como profesional, busca respuestas. Esos casos le hacen estudiar, leer, investigar, pensar… Para Maite, son los pacientes los que le mueven y le llevan a todas partes.

Nada más terminar la carrera, Maite se puso a trabajar. La gente acudía a su consulta con dolor y les ayudaba lo mejor que sabía. Unos pacientes mejoraban y otros no, y eran estos últimos los que le movían a seguir estudiando y aprendiendo. Tenía muchas preguntas y pocas respuestas. Su padre es neurólogo y ha dedicado su carrera profesional al estudio del dolor. Se pasaba el día leyendo sobre fisiología, biología, matemáticas, física, filosofía… Lo que aprendía lo iba explicando a sus pacientes aquejados de migraña, y se dio cuenta de que mejoraban. Él empezó a hablar a Maite sobre el cerebro, de cómo ese órgano organiza funciones tan importantes como el movimiento, la memoria, el lenguaje… y el dolor. Cuando Maite quitó el foco del músculo y las articulaciones y lo puso en cerebro, empezó a encontrar todas esas respuestas que le faltaban o, por lo menos, a hacer preguntas más correctas.

El dolor es su área de especialización. A la consulta acuden personas que sufren dolor crónico y síndromes de sensibilización central. Aplican la Educación en Neurobiología del dolor. Maite considera a esta, sin duda, el futuro del tratamiento del dolor. No es posible entender el dolor si no entendemos el cerebro, y esto tendrá que cambiar tarde o temprano.

¿Cuál es el enfoque con el que os gusta trabajar en Fisioterapia y Osteopatía Asier Merino? ¿Qué parte de vuestro trabajo es la que más resalta?

En la consulta trabajamos esencialmente dolor sin daño: migraña, dolor musculo-esquelético crónico, fibromialgia y otros síndromes de sensibilización central. El enfoque es pedagógico. En una primera parte explicamos al paciente lo que le está pasando. Esta explicación, que es terapéutica en sí misma, trata de construir un marco teórico basado en la fisiología y la biología del dolor. 

Una vez el paciente comprende, comenzamos un afrontamiento activo del dolor, donde buscamos recuperar todas aquellas actividades que la persona haya perdido. El dolor se lleva todo por delante, y hay veces que hay que reconstruir muchos aspectos de la vida de la persona. El objetivo final no es convivir en armonía con el dolor (no sé si eso es posible), sino que el dolor se quite, porque la persona trabaja directamente sobre las redes neuronales que están activándolo.

¿Qué parte de vuestro equipo de trabajo es esencial? ¿Hay algún elemento que nunca debería faltar?

El trabajo en equipo, la implicación con el paciente y el amor por nuestro trabajo. Nunca debe faltar el disfrute del trabajo. Aunque vemos situaciones muy dramáticas, tanto pacientes como fisioterapeutas intentamos disfrutar del proceso de aprendizaje. En la consulta reímos y lloramos, pero sobre todo encontramos respuestas y caminos hacia la recuperación.

A veces la gente piensa que un fisioterapeuta se limita a dar masajes, ¿en qué consiste exactamente el trabajo del fisioterapeuta?

En nuestro caso, el protagonista de toda la historia es el paciente, que tiene que hacer un afrontamiento activo. Nosotros somos su guía y acompañamiento en el proceso para recuperar la confianza en su cuerpo, afrontar miedos, recuperar funciones.

A veces nos piden un masaje, y se lo damos lo mejor que sabemos, por supuesto. El masaje y la terapia manual pueden ser herramientas potentes pero, en muchos dolores crónicos, no van a solucionar el problema.

En la actualidad, la fisioterapia se encuentra en plena transformación y desarrollo, ¿cómo os ajustáis a estos cambios de paradigmas?

La pedagogía en Neurobiología del dolor nace en Vitoria con Arturo Goicoechea (mi padre) cuando la empezó a aplicar en la migraña. Posteriormente la trasladó al dolor musculoesquelético, donde fuimos juntos de la mano, aprendiendo a la vez con los pacientes. Al principio éramos los bichos raros de nuestra profesión, y ahora hacemos formación a profesionales por toda España y la pedagogía en NB del dolor está siendo aplicada ya en varios sistemas nacionales de salud. 

Como he dicho antes, es el futuro en el tratamiento del dolor crónico y los síndromes de sensibilización central. Creo que la fisioterapia tiene mucho que ofrecer a los pacientes en el tratamiento del dolor a través de la educación en dolor y el movimiento.

Fisioterapia y neurobiología unidas contra el dolor

Maite Goicoechea Manso aplica los conocimientos destilados por su padre, el neurólogo Arturo Goicoechea. Este ha pasado muchos años estudiando el fenómeno del dolor y ha logrado comprender cómo el cerebro construye la percepción del dolor. Por eso, los pacientes de Maite que sufren de dolores crónicos son tratados con una mezcla de fisioterapia y neurobiología para hacerles entender el porqué de sus dolores. Se facilita que el paciente comprenda el origen del dolor para así empezar a corregirlo y procurar que llegue a desaparecer.

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Publicado el 6 noviembre 2019 por Marta Sánchez
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